TRES MUERTOS EN ALTA MAR: EL CRUCERO DEL HANTAVIRUS EXPONE LA SOLEDAD DE ARGENTINA TRAS ABANDONAR LA OMS
Sanitaria

TRES MUERTOS EN ALTA MAR: EL CRUCERO DEL HANTAVIRUS EXPONE LA SOLEDAD DE ARGENTINA TRAS ABANDONAR LA OMS

(★) .- El MV Hondius navega varado en Cabo Verde con 149 personas a bordo y un brote que obligó al gobierno a pedir ayuda al organismo que había dejado.

El MV Hondius zarpó de Ushuaia el 20 de marzo con destino a aguas internacionales. Hoy está anclado frente a Cabo Verde con tres pasajeros muertos por hantavirus y 149 personas sin poder bajar a tierra. La paradoja es brutal: Argentina tuvo que aceptar la coordinación de la Organización Mundial de la Salud, el mismo organismo del que Javier Milei decidió salir para imitar al régimen Trump.
El Ministerio de Salud emitió un comunicado donde admite que trabaja con "organismos internacionales competentes". No nombra a la OMS, pero es ella quien está al frente del operativo. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general del organismo, confirmó que facilitan la evacuación médica de dos pasajeros sintomáticos y realizan la evaluación de riesgos. "La acción rápida y coordinada es fundamental", posteó.
La Oficina de Respuesta Oficial salió al cruce de las críticas: "La coordinación en alta mar no modifica nuestra capacidad de respuesta ni invalida la decisión de abandonar la OMS". El diputado Pablo Yedlin fue más directo: "Salir de la OMS no nos hace más libres, nos hace más solos".
El brote reavivó el fantasma de Epuyén, el pueblo patagónico que en 2018 sufrió 11 muertos por la cepa Andes del virus, una de las pocas en el mundo con capacidad de transmisión entre humanos. Dos de los fallecidos en el crucero eran una pareja, lo que refuerza esa hipótesis. El infectólogo Hugo Pizzi sostiene que hay "98% de certeza" de que los pasajeros subieron con el virus en período de incubación, ya que es casi imposible que un roedor haya ingresado al barco.
La tragedia expone una contradicción que el discurso soberanista no puede disimular: cuando un barco está en aguas internacionales, la única autoridad sanitaria con alcance global es la OMS. Abandonarla no fue un acto de libertad, fue un acto de aislamiento. Y el precio, esta vez, se mide en vidas.