En el marco del Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de Tortura, la Comisión de Buenas Prácticas en Contexto de Encierro y la organización Violencia Institucional como Política y Agenda Pública organizaron una jornada sobre salud mental y contextos de encierro en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. El encuentro buscó poner en agenda estos temas desde una perspectiva crítica, con la participación de referentes del colectivo Memoria Saludmental.
Franco Ciganda, psicólogo e integrante del colectivo, explicó que junto a Rodrigo Obregón presentarán una perspectiva histórica de los dispositivos de salud mental en la provincia de Misiones. La exposición se basa en un proyecto de investigación que reconstruye la memoria colectiva sobre los abordajes de salud mental, con anclaje en el Hospital Carrillo, fundado en 1936 como "asilo para dementes". El trabajo incluye la recuperación de un archivo histórico con alrededor de doce mil historias clínicas en desuso.
Ciganda advirtió que la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657, que impulsan sectores conservadores en las cámaras legislativas, representa un retroceso hacia prácticas manicomiales. "Plantea que puedan existir los privados y que el poder psiquiátrico quede solo en manos de la perspectiva médica", señaló. La reforma habilita nuevamente la lógica del encierro como tratamiento, cuando la ley vigente promueve abordajes comunitarios y la externación de pacientes.
La investigación abarca el período 1936-1978 y busca rastrear la relación entre los dispositivos de salud mental y el aparato represivo durante la última dictadura cívico-militar. Ciganda mencionó que en otras provincias ya está documentada esa conexión, pero en Misiones recién se están buscando los primeros indicios en los archivos. La jornada también abordó la experiencia de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para pacientes inimputables, donde se avanza en procesos de externación que tensionan el imaginario social de que "quien se interna no sale más".