ARGENTINA SANGRA: EL RÍO PARANÁ COMO ESCENARIO DE UNA DISPUTA POLÍTICA
Cine

ARGENTINA SANGRA: EL RÍO PARANÁ COMO ESCENARIO DE UNA DISPUTA POLÍTICA

(★) .- Andrés Cedrón convierte el paisaje fluvial en un documento de lucha, donde el extractivismo y la memoria colectiva se cruzan en la misma corriente.

Según la crítica publicada en Escribiendo Cine por Juan Pablo Russo, el nuevo documental de Andrés Cedrón, Argentina Sangra, se aleja de la contemplación paisajística para intervenir de lleno en el presente político. La película, que continúa la línea de Cuellos blancos, el caso Vicentín, amplía el foco hacia una problemática estructural: la disputa por los recursos naturales y su administración en manos de intereses concentrados.
El río Paraná, lejos de ser un mero escenario, se convierte en un espacio estratégico en tensión. Cedrón vincula la privatización de la hidrovía, ocurrida hace más de tres décadas, con el proceso de nueva licitación que se avecina. A través de testimonios de trabajadores, referentes sociales y especialistas, el documental construye un relato que conecta lo local con una lectura de alcance nacional. La profundización del río aparece como punto crítico, asociada a riesgos ambientales que el film inscribe dentro de una lógica de transformación sostenida del territorio.
Narrativamente, la obra evita la dispersión de voces y organiza su material bajo una continuidad discursiva que vincula pobreza estructural, concentración económica y pérdida de control territorial. El montaje privilegia la claridad expositiva, lo que refuerza su carácter pedagógico aunque reduce los márgenes de ambigüedad. Visualmente, la cámara adopta un registro directo, sin estilización, donde el contraste entre la escala del paisaje fluvial y las huellas de intervención humana funciona como evidencia.
Argentina Sangra se inscribe en la tradición del cine político argentino de los sesenta y setenta, pero reconfigurada en un contexto donde la disputa se desplaza hacia los recursos, la logística y las cadenas de exportación. Más que abrir interrogantes, el documental toma posición frente al modelo económico vigente. Una película que prioriza la claridad y la intervención antes que la exploración formal, encontrando en esa decisión tanto su consistencia como sus límites.