LA UNIÓN QUE DESAFÍA AL IMPERIO: CUBA Y HAITÍ, DOS PUEBLOS HERMANADOS POR LA DIGNIDAD
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LA UNIÓN QUE DESAFÍA AL IMPERIO: CUBA Y HAITÍ, DOS PUEBLOS HERMANADOS POR LA DIGNIDAD

(★) .- Pese al cerco imperialista y las crisis profundas, ambas naciones caribeñas responden con solidaridad y resistencia.

Apenas 80 kilómetros de mar separan las costas de Cuba y Haití, pero el aislamiento forzado por las potencias obliga a un haitiano a sortear varias escalas, más de 1.000 dólares y múltiples visas para pisar tierra cubana. Ese periplo lo realizó el economista Camille Chalmers, coordinador de PAPDA, para participar en la IV Asamblea Continental de la Alba Movimientos en La Habana, donde se celebró el centenario del nacimiento de Fidel Castro.
Chalmers sostiene que su presencia responde a una urgencia: acompañar al pueblo cubano frente a la agresión imperialista. El bloqueo económico de Estados Unidos, vigente hace seis décadas, vive su punto más crítico. Tras la invasión a Venezuela, la isla perdió un aliado clave en el suministro de petróleo, y la falta de energía golpea hospitales, escuelas y transporte.
En Haití, la estrategia imperial es otra, pero la finalidad es idéntica: golpes de Estado, destrucción de la soberanía alimentaria y el armado de grupos que aterrorizan a la población. Para Chalmers, la desinformación y el apagón histórico son parte de esta guerra. No se permite saber que los esclavizados haitianos derrotaron a los imperios de su época o que Cuba construyó el socialismo a tiro de piedra de la mayor potencia capitalista.
Frente a tanta hostilidad, la respuesta es la entreayuda. Desde 1998, la Brigada Médica Cubana en Haití trabaja junto al pueblo haitiano, atendiendo las zonas más recónditas. El doctor Guillermo Mora García, su coordinador, destaca que la labor se realiza codo a codo con profesionales haitianos, respetando al Estado y su red de salud pública. Esa solidaridad se extiende a la agricultura, la educación y la formación de más de mil haitianos en universidades cubanas.
La hermandad se remonta a 1495, cuando un cacique taíno alertó a los cubanos sobre los crímenes coloniales. Las revoluciones de ambos países se inspiraron mutuamente, y hasta Fidel Castro contó que su conciencia política nació del contacto con migrantes haitianos en los ingenios. En tiempos de crisis, esta hermandad se convierte en una llama de esperanza para los pueblos que sueñan con una sociedad sin explotación.