En una ciudad donde el silencio suele vestirse de protocolo, la presentación de un libro "Dictaduras Mineras", sobre la devastación minera se abre paso entre sombras. La autora Mai Costa, que enfrentó un pedido directo a los organizadores para que difundieran el evento, denuncia que fue la única actividad que no compartieron en sus redes sociales. Los mensajes con las excusas fueron borrados, pero la convocatoria persiste.
La resistencia no nace del escándalo sino de la comunidad. Se agradece a quienes expresaron su apoyo, y sostiene que esos mensajes valen más que el oro. En una región donde el agua se vuelve un bien disputado, esas palabras adquieren el valor de lo vital, de lo que no se compra ni se vende.
El gesto de borrar y callar delata una incomodidad que no se nombra. La censura rara vez se anuncia, se filtra en la omisión, en el evento que no aparece en el calendario oficial, en el post que nunca llega a publicarse. Pero Mai Costa insiste: acá estamos, y vamos a seguir estando.
La presentación será hoy a las 20 horas en Santa Fe, con la certeza de que la palabra pública no necesita vitrina para existir. Quienes quieran sumar su voz encontrarán el enlace para hacerlo (https://www.instagram.com/p/Dcb-nYRnc9M/?igsi=MW56NnVjZm5wODhjaw==). La invisibilización no es un punto final, sino una invitación a mirar aquello que algunos prefieren dejar fuera de foco.

Reseña de la editorial:
DICTADURAS MINERAS. Informe urgente por el Agua, la Vida y los Territorios.
Mai Costa
Ed. Sudestada
"El agua es lo más importante para todos. Que no se privatice, ahí está la lucha. Es muy importante en cualquier lugar del mundo. El verdadero tesoro es el agua. El dinero no paga estas tragedias. La ley debe imponerse frente a la megaminería. ¿Qué hacen los políticos frente a eso?", Manu Chao, en el prólogo.
Enmarcar la destrucción ambiental como un delito es una decisión difícil en un sistema de producción que explota la naturaleza a gran escala y rompe el vínculo del humano con la Tierra, imponiendo una cultura que interpreta que la muerte de un río no es una tragedia sino el costo que se debe pagar por un progreso que nunca llega. Esos argumentos sólo justifican el daño y ocultan el delito.
La minería pone en marcha un modelo de producción que genera desigualdad, discriminación y exclusión. Se impone una cultura en la cual los pueblos deben aceptar que son mineros por naturaleza o por destino, eliminando directa o indirectamente otras maneras de vivir que buscan el bien común basado en el reconocimiento, respeto, armonía, equidad, equilibrio con la naturaleza y con todas las formas de vida. Así, la negación y desvalorización de otras cosmovisiones para justificar la megaminería atenta contra el derecho a la vida, la tierra y el agua pero también contra la diversidad cultural. Identificar los derechos que se violan con la actividad minera tal vez nos permita evidenciar los delitos que comete.
Mai Costa. Es profesora de Historia y Ciencias Sociales con postítulo en Educación Ambiental. Luchadora y activista contra la megaminería desde el año 2008 realizando encuentros, charlas, marchas, festivales y campañas en América Latina y otros países junto a comunidades indígenas, asambleas en lucha, referentes y artistas como Manu Chao, Eduardo Galeano, La Renga, Osvaldo Bayer, Norita Cortiñas, entre otros.