CHILE, DE KISSINGER A RUBIO: LA DERECHA QUE LE TIENDE LA ALFOMBRA AL NUEVO TUTOR
Política Imperial

CHILE, DE KISSINGER A RUBIO: LA DERECHA QUE LE TIENDE LA ALFOMBRA AL NUEVO TUTOR

(★) .- El embajador Brandon Judd llegó a Chile a cobrar peaje geopolítico y los herederos del golpe le abrieron la puerta.

Los nombres cambian, el vasallaje se repite. La historia chilena vuelve a rimar con un cinismo brutal, según denuncia El Siglo. Desde Washington, Marco Rubio diseña lo que el medio llama la Doctrina Monroe 2.0, y utiliza emisarios como Judd para administrar lo que insisten en llamar su patio trasero. Judd no cruzó el continente para estrechar lazos: vino a cobrar peaje geopolítico. De un plumazo decretó la muerte del cable submarino con China y empuja el programa Escudo de las Américas, vendiendo la crisis de seguridad como excusa perfecta.
La tarifa es nítida: Washington exige el monopolio tecnológico a cambio de tutelar la seguridad interior bajo el pretexto del crimen organizado. Para endulzar el apriete, Judd tiró un caramelo: el súbito respaldo frente a la Argentina de Milei en el Estrecho de Magallanes. Un gesto vacío sobre un debate inexistente, porque el principal paso natural entre los océanos es chileno.
Los senadores Rodolfo Carter y Rojo Edwards corrieron a los matinales a comprar el humo del embajador. Quienes exigen respeto irrestricto a la bandera se apresuran a tenderle la alfombra roja a un burócrata extranjero que viene a pisotear la institucionalidad. Anteponen sus dogmas reaccionarios a la dignidad del país. En 1973, el embajador Nathaniel Davis monitoreaba el quiebre democrático mientras la derecha local pavimentaba el golpe. Hoy, sus herederos aplauden el tutelaje en vivo.
El gobierno de la mano dura traga saliva frente a la embajada. José Antonio Kast decidió reducir la presidencia a una sucursal del trumpismo sudamericano, compitiendo con Javier Milei por el premio al mejor alumno de la subordinación ideológica. La imposición del Escudo de las Américas no es una emboscada diplomática: Judd aterrizó a cobrar el cheque de alineamiento hemisférico al que La Moneda ya había jurado lealtad por anticipado. Renuncian al decoro republicano disfrazando esta entrega con el pánico a perder la Visa Waiver. El canciller Francisco Pérez Mackenna, forzado a enfrentar una interpelación en el Congreso, encarna la parálisis de un Ejecutivo doblegado desde su origen.
En 1970, Agustín Edwards suplicaba la intervención de la CIA en el Despacho Oval de Nixon. Hoy, Rojo Edwards celebra el chantaje de Judd por la prensa.