SESENTA AÑOS DE UNA HERRAMIENTA COLECTIVA QUE EL CAPITAL NO PUDO DOBLEGAR
Homenaje

SESENTA AÑOS DE UNA HERRAMIENTA COLECTIVA QUE EL CAPITAL NO PUDO DOBLEGAR

(★) .- La central única de trabajadores uruguayos cumple seis décadas de una unidad sindical que nació de la lucha concreta y transformó la escena nacional.

Entre el 29 de setiembre y el 1º de octubre de 1966, el Congreso de Unificación aprobó el estatuto de la Convención Nacional de Trabajadores. No fue un trámite dirigencial. El texto lo dice: la unidad se construyó en el debate, pero sobre todo en la solidaridad con los conflictos, en la confluencia programática y en la experiencia de organización común de miles de obreras y obreros. La CNT surgió como respuesta de clase a una desigualdad que la sociedad impone: el trabajador aislado queda en inferioridad ante el poder del capital.
Esa necesidad tenía antecedentes. Los Consejos de Salario, conquistados tras un conflicto de los sindicatos de la construcción en los años treinta, permitieron extender la organización por rama y empujaron el proceso unificador. También pesó el compromiso con la democracia. Tras el golpe de Estado en Brasil en 1964, los sindicatos uruguayos, aún divididos, resolvieron que ante un golpe responderían con huelga general y ocupación de los lugares de trabajo.
El estatuto deja constancia de una singularidad uruguaya. La Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay tiene derecho a voz ante la Mesa Representativa. No existe otro caso en el mundo en que una central sindical integre al movimiento estudiantil a su dirección y lo refrende por escrito.
La unidad no fue un proceso por arriba. Fue un proceso de miles, abrazado y construido por miles. La clase obrera cumplió con su compromiso con la libertad: protagonizó la Huelga General de 1973, resistió la dictadura cada día, defendió el 1º de Mayo y encabezó la ofensiva de masas que derrotó al fascismo con la movilización de 1983.
Seis décadas después, el estatuto sigue nombrando lo que estaba en juego: la defensa integral, incondicional y permanente de las libertades sindicales y públicas, la independencia frente al Estado, los patrones, los partidos y las sectas religiosas. En lucha por una sociedad sin explotados ni explotadores, dice el texto aprobado hace sesenta años. La unidad es una conquista histórica, hay que cultivarla, construirla, defenderla y desarrollarla.