Qué hermosa paradoja argentina: tenemos un gobierno que viaja en jets privados mientras anuncia "equilibrio fiscal", que habla de endurecer penas mientras sus funcionarios parecen inmunes a cualquier investigación, y que quiere modificar leyes de discapacidad y educación universitaria porque, claro, ¿qué mejor forma de sostener el superávit que recortando derechos básicos?
Un artículo de Bloomberg nos regala esta joya: Milei, envalentonado por la aprobación de la Reforma Laboral (esa que convierte a los trabajadores en siervos del siglo XXI), ahora quiere modificar el Código Penal para "endurecer penas". Curioso: endurecen penas para los pobres pero suavizan la vida para los amigos del poder. La estafa Libra sigue ahí, como un elefante en la habitación que todos pretenden no ver mientras hablan de "leyes de propiedad privada".
Lo más hilarante es que anuncian estas "reformas" mientras el jefe de Gabinete está en medio de un escándalo por viajes. Es como si un ladrón anunciara nuevas leyes contra el robo mientras sale por la ventana con el televisor bajo el brazo.
Y atención al detalle: quieren "compatibilizar" las leyes de discapacidad y financiamiento universitario con el equilibrio fiscal. Traducción: recortar, recortar y recortar. Porque en la Argentina de Milei, el superávit se construye sobre la miseria ajena, la educación es un gasto y los derechos humanos un incordio contable.
Mientras tanto, la prensa hace su show, el gobierno anuncia paquetes de leyes como si fueran ofertas del supermercado, y la gente... bueno, la gente sigue esperando que alguien se acuerde de que existen. Pero tranquilos: pronto tendremos más "libertad" para ser pobres, más "propiedad privada" para los que ya tienen todo, y más "endurecimiento de penas" para quienes osen cuestionar este circo tragicómico.
La verdadera reforma que necesitamos es una que impida que los políticos usen el país como su patio de juegos personal. Pero eso, claro, no viene en el paquete neoliberal.