Colombia defendió con orgullo los avances logrados durante su presidencia pro tempore en la reunión de cancilleres previa a la X Cumbre de Jefes de Estado. La canciller Rosa Yolanda Villavicencio subrayó que la CELAC ha demostrado capacidad para sostener el diálogo político regional incluso en contextos de diversidad de visiones. La diplomática colombiana destacó avances en áreas estratégicas como transición energética, seguridad alimentaria, educación superior, salud y transformación digital. El fortalecimiento del comercio intrarregional y la proyección externa del bloque mediante diálogos con la Unión Europea, China y África fueron pilares de esta gestión.
El canciller uruguayo Mario Lubetkin reconoció el "enorme esfuerzo" de Colombia y anunció que su país priorizará el diálogo y construcción de consensos, con acciones concretas en seguridad alimentaria, transición energética, educación, ciencia, salud e integración regional. Uruguay asume el liderazgo en un momento donde la unidad regional se presenta como estratégica para enfrentar desafíos globales.
La Cumbre CELAC-África, desarrollada del 18 al 21 de marzo en Bogotá con una inversión aproximada de 13.000 millones de pesos, representó el evento culminante de la presidencia colombiana. La vicepresidenta Francia Márquez, al inaugurar el foro, pidió construir las bases de un nuevo capítulo de cooperación centrado en el cuidado de la vida, paz con la naturaleza, transición energética y soberanía alimentaria. Este encuentro birregional reúne a más de 2.000 millones de personas, cerca de un tercio de la población mundial.
El presidente Gustavo Petro sostuvo reuniones bilaterales clave durante la cumbre, incluyendo un encuentro con el mandatario de Burundi y presidente de la Unión Africana, Évariste Ndayishimiye, donde abordaron comercio exterior y cooperación internacional. También se reunió con el presidente uruguayo Yamandú Orsi para afinar detalles del traspaso de la presidencia pro tempore que Colombia ejerció desde abril de 2025.
La reflexión final apunta a que la CELAC enfrenta el desafío de trascender su papel como foro de diálogo para consolidarse como instrumento efectivo de integración y acción colectiva. En un mundo multipolar en construcción, la capacidad de América Latina y el Caribe para actuar de manera conjunta determinará si este mecanismo regional puede generar beneficios tangibles para sus pueblos o quedará atrapado en declaraciones de buenas intenciones. La gestión colombiana apostó por una CELAC más articulada y propositiva; ahora Uruguay hereda la responsabilidad de mantener ese impulso integracionista en tiempos de incertidumbre global.