EL FINAL DE UNA ERA: HUNGRÍA DERROTA AL ULTRANACIONALISMO DE ORBÁN
General

EL FINAL DE UNA ERA: HUNGRÍA DERROTA AL ULTRANACIONALISMO DE ORBÁN

(★) .- Tras 16 años de dominio iliberal, Hungría vira hacia un cambio histórico con una participación récord que enterró al aliado de Milei y Trump.

La democracia húngara respiró este domingo con una intensidad inédita. Con una participación que rozó el 78%, los ciudadanos enterraron el proyecto de "democracia antiliberal" de Viktor Orbán. El recuento parcial, con más del 40% escrutado, otorga al partido opositor Tisza entre 132 y 135 escaños, frente a los 59 del Fidesz de Orbán, acercándose peligrosamente a la mayoría de dos tercios que permitiría reformas constitucionales.
Péter Magyar, el exmiembro del Fidesz que rompió con Orbán tras el escándalo de encubrimiento de abusos sexuales, declaró sentirse "cautelosamente optimista" cuando aún no se cerraban las urnas. Su pronóstico se confirmó con creces: el sistema electoral diseñado en 2011 para favorecer al régimen -que sobrerrepresentaba zonas rurales pro-Orbán- no pudo contener el tsunami ciudadano. El propio Orbán reconoció la derrota telefónicamente, según confirmó Magyar en redes sociales.
El contexto es revelador: el régimen Trump envió a su vicepresidente JD Vance a Budapest para respaldar al líder húngaro, acusando a "burócratas de Bruselas" de injerencia electoral. Donald Trump multiplicó mensajes prometiendo poner la "potencia económica" estadounidense al servicio de Orbán, quien se había convertido en referencia global de la ultraderecha por su oposición a migrantes, derechos LGTBQ y apoyo a Ucrania. La conexión con Putin era tan estrecha que en grabaciones filtradas Orbán se ofrecía al Kremlin como "ratón al servicio del león".
La victoria opositora refleja el hartazgo con la corrupción sistémica, el deterioro de servicios públicos y la ralentización económica. Magyar supo capitalizar este malestar recorriendo el país en tractor, canoa y carruajes, conectando con una Hungría profunda que Orbán creía cautiva. La promesa de mejorar salud y educación resonó más que la retórica antiinmigrante y anti-Bruselas.
El cambio en Budapest tendrá consecuencias continentales: Orbán fue el gran obstaculizador dentro de la UE, vetando préstamos a Ucrania y enfrentándose sistemáticamente a las instituciones comunitarias. Su salida debilita el eje iliberal europeo y modifica el equilibrio de poder en Bruselas. La lección es clara: incluso regímenes que manipulan leyes electorales y controlan medios pueden caer cuando la ciudadanía se moviliza masivamente. Hungría demostró que la participación popular sigue siendo el antídoto más efectivo contra el autoritarismo disfrazado de democracia.