El número llegó a las 16 de este jueves: 32,3% de la población es pobre. Son 9.729.000 personas en los 31 aglomerados urbanos que mide la Encuesta Permanente de Hogares. La indigencia trepó a 7,5%, 2.249.000 personas. Contra el semestre anterior, la pobreza subió 4,1 puntos y la indigencia 1,2. En personas, 1.254.864 nuevos pobres en seis meses. Extrapolado al total del país, el cálculo conservador de los propios datos oficiales arroja 14.933.850 pobres.
El ministro de Economía, Luis Caputo, eligió su cuenta de X para relativizar el derrumbe. Dijo que ambas tasas bajaron fuerte frente al primer semestre de 2024, cuando la pobreza era 52,9%. Olvidó que ese piso lo cavó su propia devaluación del 118% en diciembre de 2023, con 25,5% de inflación en el primer mes de gestión. También omitió el EMAE: la actividad cayó 1,4% interanual en julio y 2,9% contra junio.
La infancia es el sector más golpeado. El 44,5% de los chicos de hasta 14 años es pobre y el 10,8% es indigente. En el Noreste la pobreza llega a 41,5% y en Cuyo a 36,7%. Concordia encabeza la lista con 56,2% de su población bajo la línea, seguida por Gran Resistencia con 48,6%. La Ciudad de Buenos Aires registra 13,9% y los partidos del conurbano 36,9%.
El salario mínimo vital y móvil apenas alcanza los $383.800. El ingreso promedio ronda los $1.600.000. La Canasta Básica Total para una familia tipo está en $1.440.395. El Centro de Economía Política Argentina advierte que la metodología oficial subestima el peso de servicios y transporte, lo que deja hogares por encima de la línea sin que sus ingresos hayan crecido.
El Gobierno no tiene números para mostrar en la mesa de una casa. Tiene un tuit.