La ciudad de Cochabamba fue escenario este viernes de una jornada de protesta pacífica convocada por el movimiento indígena originario campesino y sectores afines al expresidente Evo Morales. La movilización principal repudió el alza del diésel, conocido como “dieselazo”, la pérdida de ingresos y la persecución contra dirigentes sindicales, en un clima de tensión por la crisis económica que golpea al país.
Mediante una declaración conjunta, la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Cochabamba y la Federación “Bartolina Sisa” calificaron al gobierno de Rodrigo Paz como un “régimen dictatorial” que impulsa políticas privatizadoras y neocoloniales. Las organizaciones apuntaron contra el decreto supremo 5676, que encareció los pasajes y los alimentos, y señalaron escándalos de corrupción, narcotráfico y tráfico de minerales que salpican al primer mandatario y su entorno.
Las seis federaciones de cocaleros del Trópico de Cochabamba se declararon en estado de emergencia y advirtieron que sostendrán puntos de control carretero. Su objetivo es doble: defender los recursos naturales y frenar un posible operativo para ejecutar la orden de aprehensión contra Morales, quien celebró la “rebelión popular” contra el neoliberalismo y el intento de instaurar un Estado neocolonial.
En respuesta, Paz denunció un “nuevo intento de golpe de Estado” en su contra, buscando desviar la atención de las acusaciones que involucran a su familia y a sus ministros, incluida la contratación del operador de ultraderecha argentino Fernando Cerimedo. La gestión oficial enfrenta una desaprobación significativa en las principales urbes del eje troncal, agravada por la escasez de combustibles y las dificultades financieras.
El conflicto se extiende: dirigentes de Santa Cruz preparan movilizaciones pese al estado de excepción, y los maestros urbanos de La Paz y El Alto rechazan el anteproyecto de ley educativa. Pese a la presión callejera, el Ejecutivo ratifica sus ajustes, mientras la dirigencia social promete intensificar la resistencia. El país queda así al filo de una nueva escalada.