EL ANDAMIAJE DE LA HISTORIA COMO EJE DEL TRIUNFO DEL SOCIALISMO EN PORTUGAL
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EL ANDAMIAJE DE LA HISTORIA COMO EJE DEL TRIUNFO DEL SOCIALISMO EN PORTUGAL

(★) .- Entrevista distendida con Mike Taylor desde Portugal. Entender el triunfo del socialismo como una construcción estructural desde la Revolución de los Claveles. La falta de una memoria colectiva que permita a la juventud contestar los falsos planteos de la ultraderecha, como uno de los principales riesgos y desafíos para estos tiempos.

Recientemente Portugal ha dado muestra de una elección que rompe con la tendencia a gobiernos de ultra derecha que se vienen viendo tanto en América como en buena parte del mundo. Entender qué es lo que sucedió para que se revirtiera esta tendencia, implica conocer un poco de su historia política, cuáles han sido las estrategias electorales, los sentidos comunes que circulan y cómo se han construido.

Para esto, desde Sin Registro, nos comunicamos con Mike Taylor, Sommelier de profesión, socialista y estudioso de las ciencias políticas. Mike vive en Portugal, y se ha nacionalizado allí, donde participa de la vida política del país y para lo cual se ha interiorizado profundamente en su historia y procesos socio culturales, políticos y económicos. Compartimos parte de la charla en la que Mike Taylor desarrolla su concepción de las causas a este fenómeno.

S.R. - Mike, ¿cómo es la historia política reciente que da contexto a estas últimas elecciones en Portugal?

M.T.- Un gran saludo desde Portugal. Bueno, para entender Portugal, el Portugal de hoy, de 2026, hay que hacer una vuelta en el pasado, a los últimos 100 años. Los últimos 100 años, porque a partir de 1932 se instala en Portugal una dictadura que va a ser la más longeva, tal vez de toda Europa. Es la dictadura cívico-militar de Salazar, que es el nombre del dictador, así como Franco en España, como Mussolini en Italia, como Hitler en Alemania. Era un civil, pero en alianza con los militares que se instalaron en el poder, ya que lo nombraron ministro e hizo tan buena gestión en la economía que se convirtió en el presidente del Concejo y eso lo llevó a ser presidente de la República portuguesa. Es fundamental entender también que, durante esta dictadura, este sujeto, que no llegaba a ser un fascista en el sentido estricto de la palabra, porque no era revolucionario, era un retrógrado. Su visión geopolítica y geo-estratégica de Portugal, era transformar a Portugal en un país atrasado, agrícola, como un granero de Europa, mandó a sacar los cultivos de olivos, viñedos, y reemplazarlos por trigo y arroz, que no resultaron, porque pasada la Segunda Guerra Mundial, cuando las cosas se normalizaron, Portugal se vio con un exceso de estos productos sin salida y ya había destruido plantíos de viñedos, de olivares…

En términos de dictadura, necesitaba tener sometido al pueblo al punto que cuando sucedió La Revolución de los Claveles, en 1974, ya con su discípulo Marcelo Caetano como Presidente del Concejo, Portugal era un desastre. Un setenta por ciento de la gente era analfabeta o semi instruida. Las mujeres no tenían derecho ninguno. Las maestras, profesoras y enfermeras no se podían casar sin la autorización del Estado, por ejemplo. Entre otras cosas, no podían abrir una cuenta bancaria, no podían viajar sin una autorización masculina; no podían tener pasaporte sin el consentimiento de los maridos, hermanos o padres. Y los hombres necesitaban un permiso oficial  para tener un encendedor. Un encendedor, para encender un cigarrillo, no podían. Tenían que hacerlo siempre con un certificado especial. Imagínense, o sea, era entre lo ridículo, lo estúpido y lo imbécil. Bueno, típico de las dictaduras, pero atrás de éste régimen Salazarista, de este sometimiento del pueblo, realmente había una ingeniería del mal. No? Pues lamentablemente  transformó a Portugal en uno de los países más atrasados del continente europeo en la década del 70, al punto que teníamos una mortalidad infantil galopante, entre otras cosas. La mortalidad de las madres también. Todo pésimo. Y los hombres en la década del 70 en Portugal eran carne de cañón. Los jóvenes especialmente, porque en la década de 70 se produjo en todo el mundo la descolonización, la transformación de las ex-colonias en repúblicas o naciones independientes. Y a Portugal le tocó atravesar ese proceso, pues justamente había tenido colonias. Yo creo que la primera colonia que tuvo de gran volumen fue el Brasil, pero se le independizó en 1822. Y a partir de allí comienza la gran decrepitud de Portugal, porque al no tener más de dónde sacar todo este volúmen expoliatorio que significaba elBrasil, aunque le quedaron otras colonias en África, como Guinea, Angola, las islas de Cabo Verde, San Tomé y Príncipe. Cuando continúas por el África camino al Asia, te vas a encontrar con su colonia en Goa, en la India, o con Macao, en China. Macao se devolvería a China en el 99. Y bueno, para que entiendan, entonces toda la gente joven era destinada al ejército para luchar en las guerras coloniales portuguesas. Por lo tanto, en la década de 70, los jóvenes, especialmente los que habían entrado en la carrera militar, porque era tal vez una de las pocas fuentes sustentables y estables de un cierto futuro, porque era el organismo castrense garantizaba absolutamente todo: comida, hospedaje, educación, y entonces era una de las formas de sobrevivencia del pueblo. Pero entre las filas del ejército, la parte media de la jerarquía, especialmente los capitanes, se les rebeló. Y estos capitanes imbuídos por el espíritu del socialismo querian acabar con la dictadura Salazarista y traer a Portugal una democracia socialista. Claro, en ese momento, esto parecía una quimera. Pero este Movimiento de las Fuerzas Armadas, protagonizó la Revolución de los Claveles, el 25 de abril de 1974. Y lo consiguieron sin ningún muerto por su parte. Son los únicos militares que admiro porque realmente fueron patriotas en todo el sentido de la palabra. Consiguieron hacer una revolución que no tuvo violencia de parte de ellos. No hubo ningún muerto de la parte de los rebeldes, de los patriotas, de estos patriotas que eran los Capitanes de Abril. Entonces se organizaron todas las fuerzas del ejército, y ese 25 de abril de 1974 marcharon contra Lisboa para deponer a la dictadura de Salazar, también conocida como Estado Novo.

Y bueno, esta revolución de los claveles tuvo una organización, una logística fantástica. En aquella época el medio más popular era la radio. Por tanto, para saber cómo funcionaban las cosas y las coordenadas, se instituyó que a la medianoche se pondría una música específica en una radio que, para ironía de las cosas, era católica… Y para variar, la iglesia católica siempre del lado errado de la historia, apoyaba a la dictadura Salazarista. Siempre del lado errado de esa iglesia, la iglesia que dice predicar el amor del Jesús Cristo. Bueno, entonces, en la radio de la iglesia católica, que se llama Renascença (Renacimiento), mandaron a pasar la música de Paulo de Carvalho llamado “Y después del adios”. Era una canción muy famosa, había participado del festival de la canción RTP. Entonces, era muy, muy famosa. Con ésta información, si a la medianoche pasaban en la radio Renascença ésta música “Y después del adios”, los militares sabrían entre ellos que todo iba marchando como habían planeado. Y, la próxima música que daba el pie para que todas las fuerzas, donde estuvieran, ya marchasen contra Lisboa, era una música totalmente comunista cuyo autor es José Carlos Afonso, (el Serrat de Portugal), que cantaba una música llamada “Grándola Vila Morena”, que es una ciudad en el sur de Portugal y que tenía fuerte presencia de  comunistas. Entonces Grandola sería un ejemplo porque después del 74 tendría un buen sistema de salud, y su comunidad, autogestionada tendría bajos niveles de analfabetismo, bajos niveles de desnutrición, todo lo contrario al país del pasado. Entonces la música decía, “grande la Vila Morena, tierra de la fraternidad, el pueblo es quien más ordena dentro de ti, oh ciudad….” -Disculpen, estoy un poco emocionado- Y entonces, a partir de allí, justamente en la Revolución de los claveles, justamente se derroca el gobierno y se instaura una república, la República Portuguesa, democrática y con una constitución socialista. Claro que en aquel momento había una fuerte presencia del Partido Comunista, el Partido Comunista tendía a una visión más Leninista, Maoísta de la cosa, tal vez. Entonces contra ese mismo movimiento de los Capitanes de Abril se instaura otro movimiento que sería un poco más conciliador y que respondía a la parte moderada de las fuerzas armadas, y es la que acabó venciendo. Pero la constitución portuguesa del 76 decía que Portugal era una república con orientación socialista. Eso hasta el día de hoy se sigue viendo en nuestras vidas cotidianas. Entonces ese es el contexto. ¡Es el contexto que yo podría darle a estas elecciones y a estos últimos 50 años -disculpa que sea tan extenso en esta respuesta, hasta parece un podcast!  Como pueblo hoy, en 2026, tenemos un segmento de jóvenes, que emigran por la falta de oportunidades en Portugal, o buscando mejores posiciones de trabajo en el exterior. Entonces tenemos esos jóvenes que quedan aquí... votan y que participan, (el voto no es obligatorio, el voto es optativo). Y hay un 60% de las personas que votamos y el otro 40% se abstiene por diversos motivos. Entonces dentro de ese cosmos, de ese universo del 60%, pues tenemos un 20% de jóvenes, un 30% de adultos y un 50% de adultos mayores, que sí tienen memoria. Y sí tienen experiencia de lo que fue la dictadura de Salazar. Y eso es a lo que no se quiere volver. De ninguna forma. Y el electorado, por dudas, es muy... Dentro de todos los electorados que yo he conocido en mi vida, por todos los países donde he vivido -que no han sido pocos- yo creo que es un elector muy sabio. Es conservador, pero no de las costumbres, sino conservador de las estructuras. Entonces, finalmente, conseguimos un sistema de educación que es la envidia en todo el mundo. Vienen personas de todos lados del mundo a estudiar en Portugal. Porque, por ejemplo, las personas pagan relativamente poco para tener acceso a la universidad. No es gratis, pero no te cuesta como en Estados Unidos, ni como en Francia, ni como en Inglaterra. Y el nivel académico aquí es tan bueno como en otros países del primer mundo. Un sistema de salud que es envidiable. En los últimos cinco años hemos llegado al triunfo de no pagar las prestaciones de salud. No pagamos nada. Ni por la consulta, ni por las prácticas que se nos hacen en los hospitales públicos, que son de primera calidad. Entonces, si tienes que hacer una radiografía, una tomografía, lo que fuera, pues vas, lo consultas, y la práctica es gratuita. Entonces, es universal y gratuito para los que vivimos, para los que somos residentes o somos nacionales de Portugal -hoy yo soy nacional de Portugal, tengo mi nacionalidad portuguesa. Y para los que no, pero sí están regularizados, también. O sea que un inmigrante legal, legalizado, puede tener acceso a la misma salud que yo tengo. Lógicamente que tiene que estar al día con sus aportes de la seguridad social. Y todo este tipo de cosas burocráticas. Pero si el inmigrante fuera ilegal, también lo vamos a atender. Se atiende en el servicio, y se le cobra la práctica. Pero nunca se lo deja sin ningún tipo de atención. Entonces, tenemos un sistema exactamente socialista en la esencia. Por eso el pueblo recuerda de todo lo que fue privado y todo lo que conseguimos en 50 años. Nuestro sistema de seguridad es muy envidiable. Aquí mayormente la violencia tiene un índice muy bajo dentro de lo que se puede esperar. Y la justicia sí funciona. Cuando haces una denuncia, se te escucha. No le tienes miedo a la policía. Porque sabes que está para atenderte, para ayudarte, para orientarte. La prensa es libre. Hoy tenemos un sistema que funciona. Por ejemplo, al primer ministro actual, el Ministerio Público le está reabriendo una causa porque hay una inconsistencia en las facturas de una casa que compró. No coinciden el valor que declaró por la propiedad con el valor de las facturas de los proveedores que contrató y los materiales que usó para refaccionarla. O sea, si los proveedores dicen que gastaron tanto. ¿Cómo pueden haber declarado la propiedad total en menos? Hay una incoherencia y lo están investigando por eso y por no declarar a tiempo la lista de sus clientes, por una cuestión de transparencia de la función pública. Y al anterior también, alguien mencionó su nombre en una supuesta red de corrupción. Lo cual terminó no siendo verídico. Pero este hombre, ante esa denuncia, ofreció el cargo al presidente de la república. Porque dijo que no podía ser Primer Ministro y tener una denuncia de corrupción. El presidente la aceptó. Y se llamó a nuevas elecciones. Hoy ese ex Primer Ministro, Antonio Costa, es la segunda autoridad más importante de la Unión Europea.

Una cosa más también para entender el electorado portugués, es que aquí en Portugal, somos pro ciencia. Cuando fue la pandemia, fuimos el primer país del mundo en vacunar el 85 por ciento de nuestra población. Es difícil encontrar a alguien que crea en teorías de conspiración, que sea contra vacuna, como los brasileños (Pobrecitos, apostaron a la cloroquina y el virus les llevó más de 700 mil personas). Aquí no, al contrario. Los otros 15 por ciento que no se vacunaron fue porque eran personas que no deberían ser vacunadas por indicación médica. Portugal es muy apegado a la ciencia. Apegado a las buenas costumbres. Somos un país honesto, puedes dejar algo en la calle y vas a los veinte minutos y nadie te lo tocó o te llaman para devolverte el objeto. 

El populismo se alimenta mucho de la falta de conocimiento, de la falta de conocimientos históricos especialmente. Crece mucho entre la juventud, que no tiene ese conocimiento, que no vivió la dictadura y que le parece todo muy lejano. Por eso, el llamamiento de la extrema derecha le parece fascinante porque quieren volver a una autoridad fuerte, como si las autoridades nuestras no fueran fuertes. Nuestras autoridades civiles son fuertes porque resuelven todo lo que tienen que resolver. Justamente, por ejemplo, quien coordinó el tema de la vacunación del COVID por pedido del gobierno civil, fue un almirante de la Marina, y lo hizo muy bien. Tenemos líderes políticos que tienen sus defectos, sus limitaciones, pero sí actúan. Y cuando no actúan correctamente, pues se los pone de patitas en la calle.

Y André Ventura, el líder de la extrema derecha portuguesa, es en realidad un oportunista que sigue el manual que le mandaron Steve Bannon y Peter Thiel y toda esta nueva ola de la extrema derecha, entonces la aprovechó en Portugal y creó su partido “Chega”, y en menos de 6 años viene haciendo subir a la extrema derecha en entre el 20 y el 30% de los votos, lo que es grave, muy grave. Pero hace tantas declaraciones erradas, hace tanto circo… y aquí el circo no pega, no cola, no engancha, porque paralelamente se le descubren muchos casos de corrupción. Son todos tan oportunistas los candidatos del Chega (el partido Chega de André Ventura, que significa “Basta”), entran al partido militar porque saben que tienen la posibilidad, si son elegidos, de alimentarse de la teta del Estado con un puesto público. Entonces se le están descubriendo muchísimas indicaciones de nepotismo cosa que aquí es muy mal visto, tener un hermano, un hijo, un marido, una esposa en un puesto que esté relacionado contigo porque se te denuncia y te quitan el cargo. No es que no pasa nada, se te quita el puesto. Ahora por ejemplo se descubrió que un enfermero -con todo respeto por los enfermeros- había sido declarado director del área de florestación… ¡No tiene nada que ver! Y con un sueldo de 3.700 euros, alguien lo denunció y a los dos o tres días la ministra Maria da Graça Carvalho del Ministerio del Ambiente y Energía dijo “pero ¿qué es esto? está demitido, yo jamás podía aprobar una cosa de estas, que un enfermero vaya al área de organización florestal no tiene nada que ver”. Entonces aquí las cosas sí funcionan y yo creo que la extrema derecha es un partido hecho a medida por y para André Ventura, aquí en Portugal que no sé si va a crecer más de este 30% porque tiene muchos problemas en su base y hay muchos casos de pedofilia, por ejemplo uno de los diputados de Lisboa por el partido Chega fue descubierto pagándole 20 euros a un chico de 15 años para hacerle una felación. Otro diputado del propio partido Chega fue descubierto con las cámaras de los aeropuertos, que se robaba las maletas, más de 20 maletas, ni una ni dos, más de 20 maletas se robaba y luego vendía la ropa en un sitio llamado Vinted. Este último, también hacía declaraciones a favor de un partido neonazi que desarmaron unos días antes de las elecciones. También se le descubrió (al mismo partido), el caso de un profesor de equitación que también había abusado de dos menores varones. O sea hay una marca de pedofilia, que yo creo irá haciendo que pierda votantes, además de otros casos de violencia doméstica, de robos, de apropiación ilegal, de estafas… Entonces la derecha tiene mucho pie de barro y el electorado es conservador.  Pero no conservador en el sentido negativo que se le podría dar a la palabra, sino conservador de pretender conservar las estructuras de un status quo, y para mantener las cosas en un status quo no podemos darnos el lujo de que perdamos el sistema nacional de salud y se lo entreguen a los privados, porque no vamos a tener dinero para pagarlo, no podemos permitir que destruyan el sistema de educación que hemos logrado, porque no vamos a tener dinero para pagarle a nuestros hijos la educación que queramos. Y yo creo que pasa por allí la visión que tuvimos para frenar a la extrema derecha y que no llegara a la Presidencia de la República.

Igual, hay que decir que André Ventura llevaba muy pocas previsiones de ganar, se le daba un 30%. Pero es que ya el pueblo entero, toda la derecha, conservadora o moderada, la centro derecha, los de derecha un poquito más centrados, salieron a declarar públicamente que votarían al socialismo, fue un aluvión de apoyos al socialismo. Menos mal!

Entonces, bueno, ese es un poco el contexto de por qué Portugal le puso un freno a la extrema derecha. Porque somos un país muy consciente a la hora de votar, a pesar de que sólo somos un 60% que votamos, históricamente, infelizmente, porque debiéramos conseguir que más gente vote, que se implique en las elecciones. Pero somos un pueblo muy racional dentro de lo posible. Somos un pueblo al que no nos gustan los sobresaltos. Somos conservadores en ése sentido. Nos gusta lo que tenemos, lo poco o mucho que tenemos es nuestro y lo conseguimos con mucho esfuerzo y no lo queremos perder.

 

S.R. - Si bien, como decís en tu contextualización, se nota que el electorado era consciente de las diferencias entre la propuesta de ultraderecha y la del socialismo, las campañas deben haber estado marcadas por ejes. ¿Podrías describir brevemente cuáles fueron los ejes elegidos por socialistas y derechistas y qué reacciones recibieron?

M.T. - Bueno, mira, en relación a cuáles son los ejes, es un poco complejo. La izquierda aquí está dividida entre el anacronismo y el presente. Es el caso del Partido Comunista de Portugal, se quedaron atrapados en la nostalgia de los tiempos de Lenin y Stalin, y de allí no salieron nunca más, y se volvieron irrelevantes. Además del Partido Socialista hay otros dos partidos, uno se llama Bloco de Izquierda. El Bloco de Izquierda en sus inicios eran un poquito más radicales que la socialdemocracia, pero no llegaban a ser extremistas. Entonces formaron ese partido que se llama Bloco de Izquierda, donde hay mucha participación de las mujeres, pero con el tiempo, se perdieron en discusiones inútiles. Y si bien fueron muy proactivos en la formulación de nuevas conquistas sociales, se perdieron en protagonismo inútil a la causa obrera. Entonces también perdieron relevancia. En el Partido Socialista también un grupo se escindió. Un intelectual brillante llamado Rui Tavares, profesor en universidades de exterior, formó un partido, también pequeñito que se llama Libre. Y él es de izquierda, pero es una izquierda progresista. No se calla la boca, le dice las verdades a quien sea necesario, pero es una izquierda pragmática. Entonces con el tiempo, le fue ocupando, comiendo el espacio al Bloco de Izquierda y al Partido Comunista. Porque sí tienen al socialismo como base, son socialistas, pero no comen vidrio. El Partido Socialista Portugués de siempre está alineado con la socialdemocracia europea, es el mismo que luchó contra la dictadura. El que consiguió imponer la república. El que afianzó la democracia. El que le dio nuevos derechos a la población de Portugal. Pero, dentro de ese Partido Socialista, hay actores de varias generaciones. Unos que fueron de la generación dorada del socialismo. Herederos de Mario Soares -que fue un tipo fundamental para el socialismo y para la democracia de Portugal- o como Antonio Costa, que ya fue primero ministro y en su segundo mandato renunció, digamos, entregó el gobierno para irse a presidir la Unión Europea, junto con Ursula Von Der Leyen. A mí me parece una traición porque entiendo que responde a sus intereses personales, pero nos dejó huérfanos y nos dejó en manos de la oposición, que es el PSD Partido Social Demócrata, que es un partido de protocapitalistas, de protoburgueses, y que la verdad es que siempre son destruidores del Estado.

Luego tenemos otro personaje socialista, José Sócrates, que llegó a ser Primer Ministro del 2004 a 2011 y plagó su gobierno de corrupción y por eso hoy está siendo juzgado.

Antonio José Seguro se había peleado con estos dos en 2011 y 2014, y como vio que no tenía posibilidades dentro del Partido Socialista, terminó yéndose. Pero ahora, en esta última elección se volvió a presentar como candidato independiente, y la izquierda, viendo el peligro de la avanzada de derecha, se volcó masivamente a apoyarle. Esto fue lo que generó que obtuviera un 70%. Es una persona de perfil muy bajo, pero de mucha educación (la antítesis de un Milei y un Trump), y que se acerca a la gente, sin cámaras, medios, ni guardaespaldas. Uno de sus ejes, fue “Vayan a votar”, porque si bien las encuestas le daban un 70% de intención de votos, aquí el voto no es obligatorio, y eso era un riesgo. Entonces decía, las elecciones se ganan con votos y no con intención de votos. Esto movilizó a todo el arco de la izquierda a apoyarlo.

La derecha también está dividida entre el PSD y la “Iniciativa Liberal”, y éste último es un tecno populismo que coqueteaba con la extrema derecha con lemas como el de perseguir inmigrantes. La extrema derecha, tiene un altísimo porcentaje de candidatos electos vinculados a delitos, en muchos de los casos de violencia y abuso sexual a menores. También ocurrió que André Ventura hizo campaña con las ayudas a los damnificados del desastre climático de este último tiempo, y la misma prensa desenmascaró que las imágenes que mostraba eran falsas. Había usado un filtro para agua de lluvia, con una lluvia falsa, etc. Y esto provocó que los votantes de la derecha se movieran hacia candidatos que fueran más seguros.

Te conté cómo fue el proceso de la elección. Hubo como 16 candidatos a presidente y el Partido Comunista tuvo uno, el Bloco de Izquierda tuvo otro, el Libre tuvo otro, el Partido Socialista tuvo uno. Y así, la derecha tuvo un almirante militar que se acaba de jubilar, por eso pudo entrar a la vida política, porque como militar activo, no puede. Y el tipo fue el que había coordinado la vacunación en la época del COVID, que lo hizo con mucha eficiencia. Entonces él se planteaba como una forma populista de imponer orden. Pero aquí les tenemos un poquito de reticencia a los militares. No a los militares que nos dieron democracia, a los que admiramos muchísimo, a los “Capitanes de Abril”. No a esos, a los otros militares. Es como que el militar tiene que estar en la caserna, tiene que estar en el cuartel. No los vemos en la vida pública política. A pesar de que sean buenos, son subordinados del poder civil. Entonces “El Almirante Gouveia e Melo” salió en quinto lugar. Él pensó -o creía - que lo iban a apoyar mucho, pero no. No lo apoyaron. Así que al final también él salió a apoyar a Antonio José Seguro. O sea, todo el mundo salió a apoyar a Antonio José Seguro y la extrema derecha se quedó con este Ventura, que es el que te digo que está envuelto en varios escándalos. Todos sus candidatos, 30% de sus candidatos tienen problemas con la justicia.

S.R.- Portugal aparece como una experiencia diferente dentro del mapa mundial y su tendencia hacia las ultra derechas. Pensás que puede transformarse en un faro, que muestre un camino posible para otros países?

M.T.- Yo no creo que Portugal se pueda convertir en un faro de nada, porque somos residuales. Residuales en el sentido de que en Europa somos el último país del continente. Geográficamente, cuando vienes del este hacia el oeste, termina aquí. Es un “finisterra”. El final de la tierra para los europeos está en Portugal o en Galicia, como quieras, pero está aquí. Somos el último bastión frente al Atlántico, frente a la inmensidad del mar. No creo, porque somos un país muy pequeño, de 10 millones, y somos un país que de norte a sur lo haces en 10 horas de coche. Entonces, no creo que lleguemos a ser un ejemplo de nada, un faro para nada. Creo sí que, a diferencia de los españoles, tenemos una visión más racional de la vida política. No nos dejamos llevar por las tonteras. Esto puede ser porque, como te dije, ya nos pasó tanta cosa mala en la dictadura. Este país era tan pobre, tan atrasado, tan analfabeto, que no se quiere volver a eso. Entonces, se piensa muy bien antes de dar un paso. La gente que está votando a la extrema derecha es gente nueva, es el recambio. Es gente chiquita, de 18, 19 años, 20 años, 30 años, que nunca sufrió la dictadura ni las consecuencias de vivir en un sistema dictatorial. Como no tienen “saudades”, como no tienen esa memoria, ese inconsciente colectivo del sufrimiento que se tuvo para ganar la democracia, la arriesgan. Por eso es fundamental reeducar. Y ahí fallamos y falla la sociedad porque no se dicen las cosas por su nombre. La dictadura es dictadura. No se puede decir que vivíamos bien. No vivíamos bien, vivíamos muy mal. Y hay que decir, hay que reescribir los libros de historia. La batalla cultural hay que seguir dándola. Entonces, no creo que sea que Portugal vaya a ser faro nada. Tenemos una realidad muy diferente. Lo que sí, tal vez, espero que este gobierno que viene ahora con éste presidente socialista, sí ponga el énfasis en limitar la acción de la extrema derecha y sacarle los trapos sucios al sol para que la gente entienda a quién está votando. No puedes poner el 30% de los votos en un partido con problemas judiciales graves, serios, de los cuales muchos están asociados a la pedofilia. Es lo peor. Entonces, muchas cosas tienen que ser revisadas aquí.

S.R.- Desde el socialismo portugués, se habla o se piensa en el internacionalismo?

M.T.- Bueno, desde el socialismo portugués no creo que seamos internacionalistas, porque te vuelvo a repetir, es una realidad muy especial la de Portugal, de un país muy pequeño que lo haces en 10 horas. Entonces, yo no le veo cariz internacionalista al Partido Socialista de Portugal, pero sí lo veo europeísta. Más que europeísta, hay una cierta visión internacionalista en relación a nuestras ex-colonias, que ahora son parte de un programa tipo inglés, el Commonwealth. Nosotros tenemos la CPLP, o comunidad de países de habla portuguesa. Entonces, a partir de esa comunidad hacemos convenios que nos favorecen a todos. Por ejemplo, antes de que se firme el Tratado con el Mercosur, nosotros con Brasil como portugueses, tenemos un estatuto mixto entre los brasileños que vienen a vivir a Portugal y los portugueses que van a vivir a Brasil, tenemos derechos garantizados. En algunos casos de igualdad, como con Cabo Verde, o con Angola, donde hay muchas inversiones portuguesas. Entonces, por ahí sí se abriría una especie de internacionalismo, donde todavía las ex-colonias miran a Portugal como un país desarrollado, ahora que hemos superado la dictadura hace ya 50 años.

Bueno, espero haberte respondido dentro de lo que me preguntaste. Esta es mi visión. Un gustazo. Gracias por la entrevista. ¡Súper abrazo!

 

Desde Sin Registro, agradecemos profundamente el tiempo y la dedicación de Mike Taylor y sobre todo, la paciencia que requirió este tipo de nota.