El cine Yara de La Habana acoge este viernes el estreno nacional de Calle 232, largometraje de Rudy Mora que aborda la realidad de las personas cuidadoras en una Cuba marcada por el envejecimiento poblacional. La cinta, coproducción del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y la productora mexicana DMM Films, con guión de Mora y producción de Adriana Moya, narra la vida de Atila Romero, un reconocido director de cine que tras sufrir un accidente que lo invalida ve cómo su familia, amigos y seguidores lo abandonan en medio de la crisis. Solo Abel, un joven arrendador de un espacio en su casa, decide dejar a un lado sus propios sueños para convertirse en su cuidador. Protagonizan Jorge Alí, Isabel Santos, Luis Ángel Batista y Chabely Díaz.
La película no viene de una gran plataforma ni de un circuito comercial internacional. Se presentó en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, donde obtuvo el premio colateral que entrega la Asociación Quisicuaba por la sensibilidad en el tratamiento del tema. Ese reconocimiento, otorgado desde una organización comunitaria y no desde el jurado oficial, señala qué tipo de película es: una que se arraiga en el territorio y en los problemas que la sociedad cubana vive a diario.
Isabel Santos lo dijo con claridad: el filme aborda un tema muy duro, por el que todos los cubanos han pasado de alguna manera. En un país con un éxodo tremendo, la tercera edad está muy sola, reflexionó, y señaló que esos miedos están plasmados en la película. Luis Ángel Batista afirmó que la temática sensibiliza y es necesaria en tiempos actuales, cuando la carencia endureció el corazón humano. Mora subrayó que el estreno nacional permitirá que muchas personas vean la historia, porque toca la soledad, el amor, la familia y la solidaridad como valores fundamentales.
El recorrido de Calle 232 por los cines cubanos y su posible llegada a espacios internacionales no dependen de una campaña de marketing ni de la lógica del gran consumo. Dependen de que el tema resuene en quienes la ven. Esa es la potencia de un cine que no busca coleccionar premios sino construir un espejo donde una sociedad pueda reconocerse en sus grietas y en sus cuidados.