EL ENCUENTRO QUE NO PIDE PERMISO PARA EXISTIR
Organización y Lucha

EL ENCUENTRO QUE NO PIDE PERMISO PARA EXISTIR

(★) .- Más de 300 mujeres y disidencias se inscribieron en Posadas para debatir violencia, territorio, trabajo y derechos humanos en el decimoctavo encuentro pluricultural que no depende de ningún partido ni gremio.

La Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM abrió sus puertas y la cita se hizo. Victoria Rosenfeld, docente e integrante de la comisión organizadora, lo cuenta con agotamiento y alegría. Más de trescientas inscriptas, aunque el número exacto todavía no está cerrado. De los veinticuatro talleres habilitados, funcionaron dieciséis. Los temas: violencia, pueblos originarios, trabajo, territorio, prostitución, derechos humanos, discapacidades, religiosidad. Cada espacio trabajó con su coordinadora y sacó conclusiones autónomas. La organización se encargará de sistematizarlas y publicarlas.
Llegaron compañeras de El Dorado, Andresito, Santa Ana, Garuapeta, Manduap, Pozo Azul, Jardín América, Puerto Rico, Apóstoles, San Pedro, Puerto Iguazú, Oberá, Garupá, Candelaria, Paraguay y Reconquista. Participaron mujeres y diversidades de Posadas. Hubo una marcha que Rosenfeld describe como alegre y colorida. La organización es autónoma e independiente de toda estructura política, partidaria o gremial. Quienes participan lo hacen sin representaciones, como mujeres y disidencias. El esfuerzo para estar ahí es enorme y sostenido.
Eso no es un detalle. Es la condición misma de la cita.
La Facultad facilitó las instalaciones. El Ministerio de Cultura de la provincia colaboró con el sonido para la peña. Salud pública y otras instituciones también aportaron. Rosenfeld subraya que ninguna colaboración implicó condicionamiento. Las participantes siguen gestionándose sus propios recursos y sus formas de participar. Años de encuentros sostienen esa práctica.
La próxima sede será Santa Ana. Las compañeras de ese municipio argumentaron que allí se siente el hambre, las necesidades, el machismo. Dijeron que conocieron estos espacios, crecieron y aprendieron, y quieren darle la oportunidad a más mujeres y diversidades de su pueblo. Quieren que conozcan lo que ellas conocieron.
La presencia de mujeres originarias fue un salto. Rosenfeld lo dice con orgullo. Las compañeras se gestionaron su participación. Vinieron de por lo menos dos aldeas, aunque probablemente haya habido más sin registrar. El taller de originarias fue numeroso y funcionó con su propia dinámica. Pudieron expresarse en su idioma sin traducir todo al castellano. La participación de mujeres originarias de la provincia sigue creciendo, y Rosenfeld insiste en que son muchas. A veces están invisibilizadas.
Además de los talleres, cincuenta y dos emprendedores feriaron en la peña. Hubo diez grupos artísticos y culturales. Exposiciones de cortos gestionados por mujeres, teatro, poesía, música. El encuentro recibió declaraciones de interés municipal y provincial. Se inauguró un mural en el tercer piso de la Facultad en homenaje a Mariana Pizarro, con la presencia de su familia. Rosenfeld lo recuerda como un momento conmovedor. Quedará también una muestra fotográfica itinerante. Todo eso forma parte de lo que el encuentro deja cuando termina.