El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) vivió un fin de semana de contrastes que resumen su apuesta política: mientras en la capital paulista 2 mil personas celebraron la primera Feijoada de Ogum con feijão agroecológico cultivado en sus asentamientos, en Andradina se anunció la construcción de la primera fábrica de leche en polvo del Movimiento en el estado. Dos caras de una misma estrategia: ocupar el latifundio, producir alimentos sanos y honrar las raíces africanas.
La feijoada, realizada el sábado 25 en el Espacio Cultural Elza Soares, nació de la articulación de los Pueblos de Terreiro del MST. La Iyalorixá Fabiana das Graças Souza explicó que el feijão fue plantado en septiembre de 2025 en el Centro Agroecológico Paulo Kageyama, en Jarinu. De los 150 kilos cosechados, una parte alimentó el evento y otra fue enviada a Cuba y a instituciones brasileñas como gesto de solidaridad internacionalista. El acto incluyó defumación, Xirê y un debate donde se afirmó que los terreiros son territorios políticos de resistencia.
Al día siguiente, en Andradina, la Cooperativa Agropecuaria de la Reforma Agraria (Coapar) lanzó la fábrica de leche en polvo. Gilmar Mauro, de la dirección nacional del MST, fue contundente: "Tenemos que seguir ocupando el latifundio". Criticó el programa del gobernador Tarcísio de Freitas que vende tierras públicas con descuentos de hasta el 90%, calificándolo de entrega del patrimonio popular. La ministra Fernanda Machiaveli respaldó la reforma agraria popular y anunció 300 mil transferencias de embriones para mejorar la productividad lechera de la agricultura familiar.
Entre la fe y la fábrica, el MST demuestra que la lucha por la tierra no es solo económica: es cultural, religiosa y profundamente política. La agroecología y la ancestralidad caminan juntas.