Catorce Premios Nacionales de Ciencias Sociales y de Historia de Cuba firmaron una declaración pública donde reafirman su lealtad a los principios de independencia, soberanía y justicia social que sostienen a la Revolución cubana. El texto, difundido por el sitio cultural La Jiribilla, recuerda que la historia de la isla —desde la gesta mambisa hasta el presente— es una lucha persistente contra toda forma de dominación externa.
Los intelectuales denuncian que el bloqueo económico y las presiones de todo tipo son agresiones directas contra la vida cotidiana del pueblo cubano. Advierten, además, sobre el auge neofascista global, encabezado por "los fanáticos del Norte revuelto y brutal", una amenaza que pone en riesgo la existencia misma de la humanidad. La declaración reivindica el proyecto social cubano como una experiencia humanista y emancipadora, orientada a la dignificación del ser humano y la ampliación de derechos.
Los firmantes reconocen los desafíos y contradicciones internas del país, pero sostienen que su solución corresponde exclusivamente al pueblo cubano, mediante el diálogo y el perfeccionamiento de sus instituciones. Alertan sobre discursos que, bajo ropajes académicos o "cívicos", legitiman agendas desestabilizadoras funcionales a intereses foráneos. La paz es el principio rector que proponen, aunque no descartan el derecho a defenderse ante una agresión.
Firman la declaración figuras como Isabel Monal, María del Carmen Barcia, Pedro Pablo Rodríguez, Olga Portuondo, Sergio Guerra, Alberto Prieto, José Luis Rodríguez, Francisca López, Mildred de la Torre, José Bell, Hebert Pérez, Urbano Martínez, Israel Escalona y José Luis Méndez. En tiempos de cerco y amenazas, la inteligencia colectiva de la intelectualidad cubana vuelve a poner el cuerpo: la soberanía no se delega, se defiende.
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