El neoliberalismo redefine el mapa político latinoamericano. En Argentina, el gobierno de Javier Milei aplica recortes de subsidios, despidos masivos y congelamiento salarial con inflación superior al 33%, elevando los niveles de pobreza. La militante estudiantil Valentina Cabrera lo describe como un gobierno de crueldad sistematizada contra el pueblo trabajador, que eliminó ministerios de Medio Ambiente y de Mujeres y Diversidades, y que en Davos se pronunció contra las mujeres, las diversidades y los cuerpos racializados. Cabrera sostiene que ese modelo fracasa concretamente y entrega la tierra, el salario y los cuerpos al capital extranjero.
En Colombia, la llegada a la presidencia de Abelardo de la Espriella, sin trayectoria en la gestión pública pero asociado a grupos armados violentos, encendió las alertas. Karen Arteaga, del Congreso de los Pueblos, advierte que el nuevo gobierno obliga a retomar la movilización para defender los derechos humanos conquistados durante el período de izquierda de Gustavo Petro.
En Honduras, el presidente Nasry Asfura suspendió obras de siete hospitales y aprobó una ley que permite confiscar tierras ocupadas por campesinos, beneficiando a grandes empresas agropecuarias, según Sinia Rápalo. En Chile, la gestión ultraconservadora de José Antonio Kast criminaliza la organización popular con una Ley de Seguridad del Estado que permite revisar celulares, prohibir encuentros y detener personas, mientras reduce impuestos a las grandes corporaciones internacionales, denuncia la mapuche Camila Jara.
Con Brasil en carrera presidencial, las jóvenes alertan sobre la manipulación y las saboteos electrónicos. Arteaga señala que la inteligencia artificial jugó un papel central sembrando noticias falsas. Jara recuerda que ningún derecho fue regalado y llama a la organización permanente. Cabrera pide no creer que estamos vencidos, porque es posible generar otros procesos.