LA JUVENTUD HAITIANA RESCATA LAS RAÍCES REVOLUCIONARIAS EN MEDIO DEL COLAPSO NEOLIBERAL
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LA JUVENTUD HAITIANA RESCATA LAS RAÍCES REVOLUCIONARIAS EN MEDIO DEL COLAPSO NEOLIBERAL

(★) .- La memoria de Toussaint Louverture emerge como faro de resistencia ante la crisis estructural que asfixia a la nación caribeña.

En un Haití devastado por la violencia paramilitar, la corrupción sistémica y la injerencia extranjera, la juventuda busca en las raíces revolucionarias la fuerza para imaginar un futuro distinto. La figura de Toussaint Louverture, líder de la primera revolución antiesclavista triunfante en América, se erige como símbolo de dignidad colectiva frente a la desesperanza neoliberal. Con el 67% de la población menor de 34 años, las nuevas generaciones cargan sobre sus hombros la responsabilidad histórica de transformar un país donde las élites locales han entregado los bienes públicos a multinacionales y abierto las puertas a intervenciones militares internacionales sin consulta popular.
Netia Betsaina Pierre, fotógrafa de 23 años, define la realidad juvenil con dos palabras: "miedo" y "ansiedad". El miedo ante una inseguridad que se ha normalizado tras años de violencia estructural. La ansiedad por saber cuándo sus voces serán consideradas en las decisiones que marcan el destino nacional. Para esta estudiante de Ciencias Administrativas en Hinche, existe un abismo insalvable entre los valores de libertad, unión y dignidad que representa Louverture y la práctica cotidiana de quienes gobiernan Haití. "Las personas que nos gobiernan, en la mayoría de veces, no son de aquellas que cultivan esos valores dentro de casa", señala con crudeza periodística.
Kensly Charles, seminarista de 24 años en Puerto Príncipe, describe un panorama desolador donde el desempleo, la inflación galopante y las bandas armadas que toman como blanco específico a la juventud configuran un presente sin horizontes. "Vemos jóvenes que aceptan entrar en gangues, pero hay otros que matan porque no aceptaron", relata este comunicador en formación. La incertidumbre sobre el futuro se convierte en una carga existencial que afecta la mente, la moral y la ética de quienes deberían construir el país. Sin embargo, en medio del colapso, emerge la determinación: "A pesar de todo, necesitamos luchar por un país mejor, por un Haití más fuerte".
La inspiración en Louverture no es mera nostalgia histórica sino herramienta política concreta. Igenel Jean-Baptiste, cuadro de la organización campesina Tèt Kole Ti Peyizan Ayisyen y profesor, sostiene que el sistema capitalista ha inyectado su "soro" en la mente juvenil pero no ha logrado desviar a toda una generación. "Hay una parte que aún ve otra sociedad posible y está dispuesta a batallar para construir otro Estado, un Estado responsable capaz de garantizar el bienestar de la población". Este trabajo de educación popular y rescate histórico se desarrolla en espacios organizados donde se analiza la vida, obra y batallas del líder revolucionario para extraer lecciones aplicables al presente.
La metáfora que Louverture pronunció al ser deportado a Francia en 1803 resuena con fuerza dos siglos después: "Al derribarme, solo cortaron en Saint-Domingue el tronco del árbol de la libertad de los negros. Ella crecerá nuevamente desde sus raíces, porque son profundas y numerosas". La juventud haitiana, heredera directa de la primera revolución antirracista y anticolonial triunfante, enfrenta hoy una guerra simbólica donde el enemigo es múltiple: las gangues armadas que masacran población, las élites corruptas que privatizan lo público, y las potencias extranjeras que imponen intervenciones militares disfrazadas de ayuda humanitaria. En este contexto, la memoria de Louverture se transforma en arma de construcción masiva, recordando que las raíces de la libertad, aunque temporalmente cercenadas, conservan la potencia para regenerar nuevos troncos de dignidad colectiva.

Fuente: Brasil de Fato