Los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor estrenaron en la competencia oficial de la Mostra de Venecia NAZA, un documental que reúne testimonios de 24 soldados y agentes de inteligencia israelíes que participaron de las operaciones militares sobre Gaza. La película reconstruye, desde las voces de quienes ejecutaron esas tareas, cómo se seleccionan los objetivos y se ejecutan los ataques, y también las órdenes, los procedimientos y el lenguaje que permiten convertir la muerte de civiles en parte de un cálculo militar. El título remite a un acrónimo utilizado dentro de la inteligencia militar israelí para estimar cuántos civiles se esperaba que murieran en un ataque.
Los relatos describen sistemas de vigilancia y herramientas de inteligencia artificial para localizar objetivos vinculados con Hamas. En determinados casos, se ordenaban ataques contra viviendas aun sabiendo que allí había familiares del supuesto objetivo. Uno de los entrevistados sostiene que podía aceptarse la muerte de hasta 500 civiles por un integrante de Hamas. Aparecen también barrios atacados con habitantes refugiados, la quema de viviendas y la muerte de civiles cerca de centros de distribución de alimentos. Para los directores, no se trata de episodios aislados ni de soldados que actuaron por cuenta propia. El eje está en las órdenes, las políticas, los procedimientos y el lenguaje que hacen posible la violencia a escala masiva.
Las entrevistas fueron filmadas de noche, sobre las terrazas de Tel Aviv, durante tres años de trabajo. Gaza permanece casi siempre fuera de campo y las imágenes directas del territorio aparecen apenas hacia el final. Esa distancia física se convierte en distancia política: quienes toman las decisiones aparecen separados de quienes padecen las consecuencias. La película prolonga la investigación periodística que The Guardian, +972 Magazine y Local Call publicaron desde 2023. Tras el estreno, el público la despidió con una ovación de 25 minutos y parte de los espectadores levantó banderas palestinas.