LA TIERRA NO SE ADMINISTRA, SE REPARTE
Organización y Lucha

LA TIERRA NO SE ADMINISTRA, SE REPARTE

(★) .- FUCVAM denuncia el vacío oficial en vivienda, cuestiona al capital especulador y convoca a las cooperativas a Canelones.

La Asamblea Nacional de FUCVAM se juntó este domingo en Montevideo, en la sede de la federación. Casi ciento cincuenta cooperativas de todo el país, dice su presidente, Enrique Cal. Y en ese encuentro, lo que salió no fue un aplauso sino un reclamo: la rendición de cuentas del gobierno no traía nada para vivienda. Ni un peso para el Ministerio. Recién por los artículos generales apareció algo que podría aliviar la cuota de las familias cooperativas, pero habrá que ver cómo sale del Senado y cómo se reglamenta. Un reclamo histórico, dice Cal, que hace justicia frente a tanta exoneración regalada al capital privado.
Porque de eso habló duro el dirigente. La vivienda promovida, ese invento que vino a atraer inversión extranjera, no llenó de casas a los trabajadores. Los apartamentos salen a precios que ninguna familia de laburo puede pagar. No aumentó el stock para el pueblo, dice Cal. Lo que sí aumentó fueron las ganancias de los que especulan con la vivienda como si fuera mercancía y no derecho. El gobierno lo sabe: por eso trasladó esa ley al Ministerio de Economía. Es un tema de plata, no de gente.
Y mientras tanto, la calle sigue llena. Se habla de catorce o quince mil personas viviendo a la intemperie. A Cal eso lo golpea: habla mal de todos nosotros. No se resuelve con una sola medida, dice, pero la federación empuja un camino: que los que pasaron por la calle y se sienten con fuerza armen sus cooperativas, dejen de depender de los refugios y tengan casa digna.
El 19 de septiembre, a las cuatro de la tarde, el movimiento cooperativo se junta en la plaza principal de Canelones. Van a denunciar lo de siempre: la tierra no llega. El año pasado, cinco terrenos en todo el país. Los gobiernos departamentales tampoco se mueven. Canelones tuvo una cartera de tierras que quedó de adorno. Para FUCVAM no puede ser una oficina más, un mostrador donde las cooperativas van a elegir como en un supermercado. Tiene que ser un ámbito de diálogo, de discusión con la sociedad organizada. La tierra no se administra desde un escritorio. La tierra se reparte entre los que la necesitan para vivir.