LUMILAGRO: EL DESPRECIO NEOLIBERAL A LA INDUSTRIA NACIONAL Y SUS TRABAJADORES
Política Neoliberal

LUMILAGRO: EL DESPRECIO NEOLIBERAL A LA INDUSTRIA NACIONAL Y SUS TRABAJADORES

(★) .- La empresa de termos exhibe sin pudor la lógica destructiva del modelo económico actual, despidiendo masivamente y burlándose de la producción local.

La empresa Lumilagro protagonizó un escándalo en redes sociales al jactarse de haber despedido a 170 trabajadores y reducir su plantilla de 300 a apenas 100 empleados. En un tono provocador, la compañía preguntó a sus seguidores si preferían que recontrataran personal y pagaran "100 mil pesos de más" por un termo, o si optaban por productos más baratos gracias a la importación desde China. La actitud soberbia de la firma no se detuvo allí: propuso lanzar una "edición limitada" de peor calidad y más cara, pero "100% fabricado en Argentina", en una burla explícita a la industria nacional.
Esta reconversión empresarial refleja el modelo económico vigente que privilegia las importaciones sobre la producción local. Lumilagro reconoció que actualmente produce solo el 50% de lo que fabricaba anteriormente, manteniendo su planta de Tortuguitas operativa pero sin producción activa. La empresa justificó su decisión citando cambios en el consumo postpandemia y el avance del contrabando, aunque su director ejecutivo admitió que podrían retomar la producción si volviera a ser rentable.
Las reacciones en redes fueron mayoritariamente críticas, con usuarios señalando la falta de sensibilidad hacia las familias afectadas y cuestionando la ética de una empresa que se enorgullece de despedir trabajadores. Algunas voces defendieron la decisión empresarial argumentando que el objetivo principal es vender productos competitivos, pero la mayoría rechazó el mensaje desafiante de la compañía.
El caso Lumilagro evoca peligrosos paralelismos históricos con la propaganda antiindustrial de la última dictadura cívico-militar, cuando se difundían mensajes que menospreciaban la producción nacional frente a las importaciones. Aquella publicidad de la "silla rota" que se partía para simbolizar la supuesta inferioridad de lo local encuentra hoy su equivalente en el discurso empresarial que celebra la destrucción de puestos de trabajo como progreso. La industria argentina enfrenta nuevamente un ataque sistemático que prioriza la rentabilidad financiera sobre el desarrollo productivo y el empleo digno, repitiendo patrones que ya demostraron su fracaso en el pasado.