Más de 500 sindicalistas, defensores de derechos migratorios y trabajadores de Detroit se congregaron el viernes en el Parque Roosevelt, en el barrio Corktown, para conmemorar el Primero de Mayo. Bajo el lema "Trabajadores por encima de los multimillonarios", la movilización fue una de las más de 5.000 acciones coordinadas a nivel nacional por la campaña May Day Strong. El evento, organizado por el Consejo Sindical Metropolitano de Detroit, dejó claro que la lucha de clases no es un concepto abstracto, sino una realidad cotidiana.
Daryl Newman, presidente del Metro Detroit AFL-CIO, arengó a la multitud recordando las raíces históricas de la fecha. "En 1886, la clase trabajadora se levantó en Chicago y consiguió lo que hoy disfrutamos: ocho horas para trabajar, ocho para dormir, ocho para vivir", declaró desde el escenario montado frente a la histórica Estación Central de Michigan. Mark DePaoli, director del UAW Región 1A, fue más directo al señalar que "los gigantes corporativos y los políticos en sus bolsillos han estado condenando el Primero de Mayo durante 140 años" para borrar la memoria obrera.
Las consignas no se limitaron a salarios y condiciones laborales. La reciente decisión de la Corte Suprema que destruyó la Ley de Derecho al Voto fue un eje central de los discursos. "Acaban de matar la Ley de Derecho al Voto, la destrozaron", denunció Newman, advirtiendo que el ataque a los votantes de Luisiana es un ataque a toda la clase trabajadora. La vicepresidenta del UAW, Laura Dickerson, vinculó las luchas pasadas con las futuras, mencionando la Huelga de Pie de 2023 y la necesidad de "estrategias y tácticas más creativas" para 2028, cuando se busca alinear las fechas de vencimiento de los contratos para maximizar el poder de negociación.
En Washington D.C., la movilización fue igualmente masiva. La presidenta del AFL-CIO, Liz Shuler, lanzó una advertencia directa al régimen Trump: "Si vas a venir por los trabajadores inmigrantes, primero tendrás que pasar por encima de nosotros". Shuler definió la lucha actual como "los multimillonarios contra el resto de nosotros", un sentimiento que se replicó en Manhattan, donde activistas del Sunrise Movement fueron arrestados tras romper cercas frente a la Bolsa de Valores de Nueva York.
Desde Portland hasta Chicago, pasando por Los Ángeles y Dallas, las demandas contra las redadas del ICE y la guerra en Irán se entrelazaron con la defensa de los derechos laborales. En Oregón, Reyna López, presidenta del sindicato de trabajadores agrícolas PCUN, sentenció: "América no funciona sin nosotros. Recogemos la comida, construimos las casas, cuidamos a sus hijos". La profesora Sarah Garza Resnick, presente en Chicago con sus hijos, resumió el espíritu de la jornada: "La educación cívica es lo más importante que mis hijos aprenderán. Debemos enseñar a la próxima generación a levantarse y luchar". La movilización masiva de este Primero de Mayo demostró que, pese a los intentos de borrar la memoria histórica, la clase trabajadora estadounidense se niega a ser silenciada y ya planifica los próximos pasos.