El Centro de Desarrollo Infantil Santa Rita funciona desde hace 28 años en Posadas. Estela Maris Valiente lo dirige desde hace 30. Siempre recibió fondos de Desarrollo Social de la Nación, hoy Capital Humano. Esos fondos ya no llegan con la fluidez de antes. La provincia y el consejo tampoco envían lo que deberían. La merienda, el desayuno y el almuerzo de los pibes dependen de esa doble fuente que se secó.
La semana pasada Capital Humano entregó la mitad de lo habitual. Son 115 porciones. De esas, apenas 20 son para los chicos del centro. El resto va a 40 familias de escasos recursos y a personas solas que también comen ahí. Con lo recibido, la cocinera estira seis kilos de papas para siete días. Toca a dos papas por día para 115 porciones. Valiente lo dice sin dramatismo: ese es el problema actual.
Hubo días en que no pudieron brindar el servicio como siempre. Las maestras pusieron plata de su bolsillo para dar el almuerzo. El centro no cerró nunca, ni en vacaciones. A la demanda de siempre se suma otra: familias que antes llevaban a sus hijos a instituciones privadas golpean la puerta del centro público. El año pasado, robos y un episodio con el gas prendido redujeron la matrícula a 20 chicos. Valiente aclara que Capital Humano nunca avisó que iba a cortar. Solo entregaron menos, sin explicación.
Hay algo en Santa Rita que desmiente el relato de la eficiencia. Un comedor que sostiene a 115 personas no puede funcionar con dos papas diarias. La reducción no llegó por una crisis del centro: llegó desde Buenos Aires. Y mientras el Estado se retira, son las maestras las que garantizan el plato de comida.