El presidente colombiano, Gustavo Petro, fue contundente ante las amenazas del régimen Trump contra la isla caribeña. "No estoy de acuerdo con una agresión militar a Cuba porque eso es una agresión militar a Latinoamérica", escribió en sus redes sociales, dejando en claro que el intervencionismo estadounidense no será tolerado en la región.
La advertencia de Petro llega después de que el mandatario estadounidense sugiriera tomar la isla por la fuerza y anunciara el envío del portaaviones Abraham Lincoln hacia las costas cubanas. El colombiano recordó que "el Caribe es una zona de paz" y que los cubanos son los "únicos dueños de su país". En su mensaje, apeló a la figura de José Martí y reivindicó un continente de repúblicas libres y soberanas.
Del otro lado, Miguel Díaz-Canel calificó las amenazas del régimen Trump como "una escalada peligrosa y sin precedentes". El mandatario cubano advirtió que ningún agresor encontrará rendición en la isla e instó a la comunidad internacional a tomar nota del "acto criminal" que se avecina.
La tensión viene escalando desde enero, cuando Trump firmó una orden ejecutiva declarando "emergencia nacional" por la supuesta amenaza que representaría Cuba. El texto acusa al gobierno cubano de alinearse con países hostiles y permitir capacidades militares de Rusia y China en su territorio. Todo esto se suma al bloqueo económico que lleva más de seis décadas asfixiando a la isla.
Lo que está en juego no es solo Cuba. Petro lo entiende bien: si el imperio se atreve con la isla, ningún país del Sur quedará a salvo. La solidaridad continental no es un gesto vacío, es la única defensa posible frente a la lógica de guerra que impulsa Washington.