¿QUÉ ES DESMANICOMIALIZAR?
Salud Mental Especial Destacado

¿QUÉ ES DESMANICOMIALIZAR?

(★) .- Alberto Sava, creador del Frente de Artistas del Borda, realiza un profundo análisis basado en experiencias existentes en el contexto de la intención del gobierno argentino de volver atrás también en este aspecto.
Por J.A. Saca para Sin Registro.

DESMANICOMIALIZAR

ES dignificar la atención de la salud mental

ES transformar el vínculo entre el profesional y la persona internada

ES implementar internaciones cortas en Hospitales Generales en Áreas de Salud Mental.

ES dignificar a los trabajadores del hospital.

ES procurar la atención ambulatoria.

ES ejercer el derecho a consensuar un tratamiento adecuado.

ES recuperar los lazos familiares y sociales de los internados

ES garantizar la vivienda.

ES garantizar el trabajo

ES garantizar la educación

ES transformar la utilización de los recursos económicos

ES brindar más información, apoyo y contención a las familias

ES informar y trabajar con la comunidad

ES convertir al “manicomio” en un hospital general o en espacios públicos como escuelas, universidades, centros culturales, clubes, entre otros.

ES consensuar las políticas en salud mental.

 

DESMANICOMIALIZAR

NO es cerrar el hospital público

NO es dejar en la calle a las personas internadas.

NO es dejar a los trabajadores de la salud sin sus puestos de trabajo.

NO es privatizar la atención de la salud pública.

NO es sobre-medicar

NO es encerrar

NO es segregar

NO es ejercer violencia física, psíquica ni química

NO es depositar a las personas

NO es abandonar ni desamparar

NO es judicializar la internación

Dibujo de Rubén Chiodini

 

QUE CAMBIAR DE LA LEY NACIONAL DE SALUD MENTAL

NADA!

La ley Nacional de Salud Mental, que según Franco Rotelli, sucesor de Franco Basaglia, creador de la reforma psiquiátrica en Italia, es mejor que la Ley Nacional de Italia. Esta ley fue la primera que transformó la atención integral de la salud mental no solo en Italia, sino también en otros países, y está basada en el cierre progresivo del manicomio, con atención ambulatoria e internaciones cortas en hospitales generales o centros de salud mental, y debe garantizar el trabajo, la vivienda, el estudio y de los afectos.

Doy fe de la validez de este tipo de leyes cuando se aplican tal cual la dictan, porque estuve en Trieste hace unos años atrás haciendo una pasantía y vivenciar en situ la importancia de estas transformaciones en salud mental.

 

Lo primero fue visitar el ex hospital psiquiátrico-manicomio SAN GIOVANNI, donde vivían más de 1000 personas y como la mayoría de los manicomios son lugares de segregación y aislamiento social.

Me sorprendió, al llegar no ver sus muros externos, con calles que se agregaron al trazado de la ciudad, donde circulaban transeúntes y automóviles. Los distintos pabellones se convirtieron en lugares de la comunidad: una escuela, un museo, un bar atendido por ex Pacientes, un centro cultural donde funcionaba una radio y el teatro Academia Della Follia, un centro universitario, una casa de convivencia de ex pacientes, un Centro de Salud Mental (CSM), que funciona las 24 horas del día.

 

En estos Centro de Salud Mental (CSM), pude participar como oyente de las entrevistas individuales y familiares de los profesionales donde hacen un seguimiento del tratamiento clínico y la inserción social de los usuarios. Me llamó atención como se consensua sobre la medicación y el tratamiento. Tienen espacios para internaciones cortas, contando entre 6 y 8 camas cada uno, un staff de enfermería y otro de atención profesional ambulatoria.

 

Realicé un recorrido junto a profesionales y operadores, que no usan guardapolvos blancos ni de color, de visitas domiciliarias y a los lugares de trabajo para evaluar y apoyar al sostenimiento de las condiciones de salud, del trabajo y de la vivienda. En esas viviendas, algunos usuarios con su familia y en otras alquiladas por el Estado donde viven 2 o 3 usuarios, y ellos se hacían cargo del alquiler y mantenimiento con el salario de las cooperativas.

 

Cooperativas de trabajos algunas integradas solo por usuarios y otras trabajadores sociales y usuarios (recibían una paga mensual de1.500 Euros) parte por el funcionamiento de la Cooperativa y otra, aporte del Estado. Los recursos o aportes del Estado provienen del costo que ocasionaban la internación de cada uno de ellos en el manicomio. Estuve en una cooperativa de un bar atendido por ex usuarios, otra de confección de ropa, y del grupo de teatro Academia Della Follia, que fue invitado en 2009 por la Red Argentina de Arte y Salud Mental que presidia, a participar del 9° Festival latinoamericano de Arte hacia la Desmanicomiaizacion, en Córdoba.

También conocí un complejo deportivo donde los usuarios realizaban actividades deportivas, y se convertían en participaciones en Torneos.

Todo esto lo contempla la Ley Nacional de Salud Mental de Italia y también la nuestra, de Argentina

Que diferencia con la mayoría de los manicomios actuales, que los llamo campos de concentración de personas, donde se violentan todos los derechos humanos: se come y se viste mal, con malos tratos físicos y psíquicos, predomina la sobre-medicación, electroshock en algunos casos, falta de libertades individuales y abandono de personas.

En los manicomios las personas están internados por la medicina, detenidos por la justicia y desaparecidos socialmente.

Desaparecidos porque para el sistema los locos no existen, no producen, no votan, molestan, son los “nadies”, no se los ve, “no están, están desaparecidos, no existen”, me recuerdan al dictador Rafael Videla.

En la década de 1980 en todos las hospitales psiquiátricos estatales y clínicas privadas hubo alrededor de 30000 internados, otros 30000 desaparecidos. Hoy 2026 son aproximadamente 12000, otros desaparecidos sociales.

Para poder cambiar este cachetazo a la dignidad humana, que son los manicomios, no se requieren de nuevos recursos económicos y humanos solo decisión política de implementar la actual ley Nacional de Salud Mental.

Entonces, quienes y porque quieren cambiarla o eliminar a la ley nacional de salud mental, que tiende a la desmanicomialización?.

Doy fe que existen trabajadores –profesionales, enfermeros, técnicos, empleados administrativos y de mantenimiento, entre otros– que son dignos de su labor, que tienen una escucha nueva, apoyan y colaboran con las propuestas desmanicomializadoras, como la del Frente de Artistas del Borda, y trabajan en favor de procesos de cambios. Pero al mismo tiempo se convive con actitudes y propuestas corporativas de asociaciones médicas y gremiales que están en contra de la desmanicomialización, o sea en contra de las leyes 448 de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires y de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657.

En Argentina, las corporaciones y empresas médicas, psiquiátricas y los laboratorios nunca apoyaron estas leyes, porque tienen muchos intereses en mantener la existencia de los manicomios, dado que ellos les producen ganancias fabulosas tanto a los dueños de los laboratorios como de las clínicas psiquiátricas privadas.

Por ejemplo, en el Borda o cualquier otro manicomio público o privado, un internado consume entre 60 y 70 por ciento más de medicación a diferencia de un tratamiento personalizado. Si hoy tenemos en el país alrededor de 12000 personas internadas, muchos de ellos con internaciones prolongadas, por lo tanto, en un sistema desmanicomializador los laboratorios dejarían de percibir millones de dólares. Y ni pensar si se cierran las clínicas privadas.

 

Otro tema son los sindicatos del sector de salud. Sostienen que si cierran los manicomios se perderían las fuentes de trabajo, quedarían trabajadores en la calle. No es así, la ley misma lo dice y lo demuestran las distintas experiencias como Italia, e incluso en Argentina provincias como Rio Negro y San Luis, donde se lleva a cabo la desmanicomializacón, no solo se reduce el personal sino al contrario, es necesario el nombramiento de nuevos profesionales, técnicos, enfermeros y diversos trabajadores de salud mental para la asistencia permanente comunitaria y social, que exigen las nuevas estructuras organizativas de la desmanicomialización.

Defender el hospital público y NO al manicomio público o privado.

SI A LA DESMANICOMIALIZACIÓN

ALBERTO SAVA, Artista Teatral y Psicólogo social. Fundador del Frente de Artistas del Borda y Red Argentina de Arte y Salud Mental