La noticia golpeó como un puñetazo al costado del corazón cultural argentino. Ediciones de la Flor, la mítica editorial que publicó a Mafalda, Fontanarrosa y Rodolfo Walsh, confirmó su cierre definitivo. El anuncio se hizo en el stand 1509 del Pabellón Amarillo de la Feria del Libro de Buenos Aires, el mismo espacio que ocuparon durante medio siglo.
Fundada en 1966 por Daniel Divinsky y Ana María "Kuki" Miller, la editorial sobrevivió a la dictadura cívico-militar —donde sus dueños estuvieron presos cuatro meses y luego exiliados en Venezuela—, a crisis económicas y a la embestida del mercado concentrado. Pero no pudo con la tormenta perfecta que combina la pérdida de los derechos de Mafalda, la caída del consumo, los costos insostenibles y un contexto político que, según palabras de Kuki Miller, descalifica a artistas y escritores desde el poder.
Los herederos de Quino decidieron trasladar toda su obra al sello Sudamericana, propiedad de la multinacional Penguin Random House. "Fue un golpe al corazón; De la Flor era Quino y Quino era De la Flor", confesó Miller, de 82 años, quien además señaló que no tiene sucesor. La editorial seguirá activa hasta fin de año, pero ya no imprime ejemplares desde hace doce meses.
El cierre de este sello independiente no es solo una baja comercial. Es el síntoma de un modelo cultural que se desangra frente a los grandes grupos editoriales y a políticas que miran con desprecio la producción simbólica nacional. La Flor se va, pero su legado —ese que formó lectores durante seis décadas— seguirá en las bibliotecas y en la memoria de quienes entendemos que un libro puede ser un acto de resistencia.