SEMBRAR EN LA TIERRA HERIDA
Bienes Comunes

SEMBRAR EN LA TIERRA HERIDA

(★) .- En el asentamiento Ulisses Oliveira, en Jampruca, Vale do Rio Doce, las familias del MST volvieron a poner las manos en la tierra para restaurar lo que el crimen ambiental de Fundão dejó arrasado.

La acción de siembra, parte del Mutirão Nacional em Defesa da Natureza e do Brasil, arrancó el 19 de septiembre y usa la técnica de muvuca: varias especies juntas en una misma área para que la vegetación nativa se regenere por sí sola. Buena parte de ese material sale de los ocho núcleos de colectoras y colectores organizados en la cuenca del Río Doce, con más de 400 personas dedicadas a identificar, juntar, beneficiar y conservar variedades nativas.
Eso no es un detalle. Es autonomía construida desde abajo.
Lucinha Sem Terra, del Núcleo Maritacas, lo cuenta sin vueltas: encontró en la recolección un lugar que la representa, una forma de curar la tierra que ya venían trabajando en los viveros de fondo de quintal. Maíra Santiago, coordinadora del Programa Popular de Agroecologia, resume la apuesta: frente a los extremos climáticos y los crímenes ambientales, agroecología y Reforma Agraria Popular.
El programa, financiado por el TTAC firmado tras el desastre de Mariana, acumula 2 mil hectáreas protegidas, 16 toneladas recolectadas y 500.000 árboles nativos y frutales plantados. En total, 436 familias de ocho asentamientos participan de la recolección, producción y siembra.
Hay una economía que reconstruye lo que otra destruyó.