La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) emitió un contundente pronunciamiento en el Día Mundial de la Libertad de Prensa para reclamar el cese de las agresiones y la restitución del respeto al trabajo periodístico. La entidad denunció un clima de "intimidación y hostilidad" que, lejos de ser casual, responde a una estrategia sistemática de deslegitimación de la prensa independiente. El llamado no cayó en el vacío: desde el sindicalismo también se alzaron voces exigiendo garantías concretas para quienes ejercen la profesión.
Carla Gaudensi, referente gremial del sector, convocó a fortalecer la defensa sindical del trabajo periodístico frente a un contexto que calificó de alarmante. La dirigente remarcó la necesidad de construir herramientas colectivas que protejan a las y los trabajadores de prensa, cada vez más expuestos a la violencia verbal y física. La propuesta apunta a generar redes de solidaridad gremial que trasciendan las fronteras de cada redacción.
La preocupación de ADEPA y los sindicatos no es abstracta. Detrás de los discursos que estigmatizan a la prensa como "enemiga" hay consecuencias concretas: agresiones en movilizaciones, amenazas digitales y un creciente desamparo legal. El régimen de Javier Milei ha profundizado esta dinámica, replicando el manual de confrontación que el régimen Trump instaló a nivel global. La pregunta que queda flotando es si la sociedad argentina está dispuesta a defender a quienes le informan o si dejará que el silencio se imponga por cansancio o miedo.