Ucayali será sede del IV Congreso Nacional de Áreas de Conservación Regional en 2027. La designación se conoció este miércoles durante la clausura del III Congreso, que se desarrolló del 6 al 9 de setiembre en Cusco y reunió a representantes de gobiernos regionales, entidades nacionales, organizaciones y especialistas. La región amazónica llega a esa cita con las ACR Imiría, Velo de la Novia y Alto Tamaya-Abujao bajo su resguardo.
El encuentro dejó la Declaración de Cusco, un documento elaborado en cinco mesas temáticas. Ahí se propone fortalecer las capacidades operativas de las áreas con personal, equipamiento, logística y tecnologías. También garantizar que los equipos técnicos sigan trabajando cuando cambian las autoridades de turno, algo que en la práctica decide si un territorio se cuida o queda a merced de la minería y la tala ilegales.
Los números de esa vigilancia comunitaria aparecieron en las exposiciones. Loreto tiene seis áreas de conservación regional que suman más de dos millones de hectáreas, con 40 Organizaciones Locales de Vigilancia y más de 800 vigilantes comunales voluntarios reconocidos por resoluciones desde 2019.
Desde Cajamarca llegó otra experiencia. En el ACR Páramos y Bosques Montanos de Jaén y Tabaconas, la participación de las mujeres pasó de ser limitada a ocupar tareas de vigilancia, monitoreo, producción y liderazgo. Doce mujeres son guardaparques voluntarias y patrullan con cámaras trampa, GPS y binoculares. Existen cinco asociaciones en el área, dos conformadas solo por mujeres, con biohuertos, viveros, crianza de cuyes y gallinas, artesanía y meliponicultura.
El financiamiento quedó entre los compromisos centrales. La declaración plantea identificar las brechas de las ACR e incorporarlas a la programación multianual, combinando recursos públicos, cooperación y mecanismos de retribución por servicios ecosistémicos.
Queda ver cómo se traduce ese documento en presupuesto. El próximo congreso, en Ucayali, será el termómetro.