La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ya calentó motores. Este viernes 1 de mayo, miles de maestras y maestros saldrán a las calles de la Ciudad de México y de al menos cinco estados más para exigir lo que consideran una deuda histórica del Estado: la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007*, un aumento salarial real y la defensa de la educación pública. La cita es a las 9 de la mañana en el Ángel de la Independencia, con destino al Zócalo capitalino.
Pero esto no es un mero desfile. La CNTE dejó claro que el pliego petitorio sigue sin respuesta. "Los oídos siguen siendo sordos", denunciaron. Por eso, la movilización del Día del Trabajo es solo el aperitivo de lo que viene: el 16 de mayo, en su Asamblea Nacional Representativa, definirán la fecha de un paro nacional que podría estallar justo cuando el Mundial de Futbol 2026 ponga a México en el centro de la escena internacional. "No rodará el balón", advierten desde la Sección 9 de la CDMX.
Las réplicas de la marcha se sentirán en Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán y Zacatecas. La consigna es clara: derogar la Ley del ISSSTE de 2007*, eliminar las Afores, reinstalar a los cesados y aumentar el presupuesto para educación y salud. Los docentes no se oponen al deporte, sino a la gentrificación y el encarecimiento de la vida que trae consigo el megaevento. Buscan convertir el Mundial en una "ventana al mundo" para mostrar que las demandas de los trabajadores siguen en el congelador.
La CNTE busca tejer alianzas con otros sindicatos y organizaciones sociales para construir un frente común. La pregunta que queda flotando es si el gobierno federal está dispuesto a sentarse a dialogar o si preferirá que el silencio oficial sea respondido con una huelga que, esta vez, podría tener al planeta entero como testigo.