El hartazgo no es individual, es colectivo. Eso quedó claro cuando Rick Azevedo, un exbalconista de farmacia, grabó un video en TikTok en septiembre de 2023 desahogándose porque su único día de descanso no coincidía con el de nadie más. Lo que empezó como un desahogo se convirtió en una petición con casi tres millones de firmas y en el germen del movimiento Vida Além do Trabalho (VAT). Hoy, esa fuerza popular empuja en el Congreso brasileño el fin de la jornada 6x1 —seis días de trabajo por uno de descanso— que afecta a casi 15 millones de trabajadores formales en el país.
El VAT no nació de un partido ni de una central sindical tradicional. Nació del agotamiento real de quienes viven la precarización en carne propia. Matheus Rigonatti, hoy coordinador del VAT en San Pablo, cuenta que se consideraba de extrema derecha hasta que encontró en el movimiento un espacio para politizar su cansancio. El cientista político Caetano Patta Barros, del Cebrap, señala que la extrema derecha supo capitalizar el resentimiento y la exclusión, pero movimientos como el VAT demuestran que esos mismos afectos pueden canalizarse hacia la redistribución y la justicia social, no hacia el odio.
En el plano legislativo, la diputada Erika Hilton (Psol-SP) presentó la PEC 8/2025, que propone una jornada de 36 horas semanales en escala 4x3 con transición de un año. La propuesta fue apensada a la PEC 221/2019, de Reginaldo Lopes (PT-MG), que también reduce a 36 horas pero sin alterar la escala de días. Tras ser admitida en la Comisión de Constitución y Justicia, la discusión avanza en una comisión especial, con votación del parecer prevista para el 26 de mayo. En el Senado, la PEC 148/2015, de Paulo Paim (PT-RS), también propone una reducción gradual.
Detrás de la pelea hay un diagnóstico estructural. El sociólogo Ricardo Antunes, de la Unicamp, explica que el capitalismo, en su crisis iniciada en los años 70, solo se sostiene mediante la hiperexplotación: tercerización, pejotización, uberización. La escala 6x1 es la punta del iceberg de un sistema que necesita exprimir hasta el último minuto de vida de la clase trabajadora. Sin embargo, estudios del Ministerio de Trabajo, del Ipea y de la FGV muestran que reducir la jornada puede generar hasta 4,5 millones de empleos y aumentar la productividad, con un impacto mínimo en los costos empresariales.
La resistencia más fuerte viene del empresariado, pero una encuesta del Sebrae indica que solo un tercio de los pequeños emprendedores cree que el fin de la 6x1 perjudicará sus negocios. Para Rigonatti, esta lucha separa el joio del trigo en el Congreso y muestra quiénes están del lado del pueblo. Hilton lo resume así: el fin de la 6x1 es la antítesis perfecta de la extrema derecha, porque moviliza esperanza en lugar de odio. La pregunta de fondo, como plantea Antunes, es si queremos producir para enriquecer a una minoría destructiva o construir una vida con sentido, colectiva y autodeterminada. Esa, y no otra, es la disputa de fondo.