Este lunes comenzó el juicio oral por el triple lesbicidio de Pamela Cobbas, Roxana Figueroa y Andrea Amarante, y el intento de asesinato de Sofía Castro Riglos, la única sobreviviente. El acusado, Justo Fernando Barrientos, se presentó ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 de la Ciudad de Buenos Aires y optó por no declarar. La fiscalía y las querellas coincidieron en que el ataque fue motivado por odio hacia la orientación sexual de las víctimas, todas lesbianas.
Los hechos ocurrieron entre la noche del 5 y la madrugada del 6 de mayo de 2024 en una pensión de la calle Olavarría al 1600, en Barracas. Barrientos lanzó un explosivo a la habitación donde dormían las cuatro mujeres, provocando un incendio. Según el requerimiento fiscal, después de arrojar el artefacto, forcejeó con una de ellas para tirarla de vuelta al fuego y luego arrojó baldes con llamas hacia las duchas donde se refugiaban Sofía y Andrea. Pamela murió el 6 de mayo, Roxana dos días después y Andrea el 12, todas con quemaduras que cubrían entre el 75 y el 90 por ciento de sus cuerpos. Sofía sobrevivió con quemaduras en manos y rostro, y secuelas traumáticas que le impidieron comparecer por recomendación médica.
La carátula imputa a Barrientos triple homicidio agravado por odio de género y orientación sexual, con alevosía y ensañamiento, más tentativa de homicidio. La pena que se espera es prisión perpetua. Organizaciones feministas y de la diversidad sexual se congregaron en Plaza Lavalle con radio abierta, artistas y lecturas para exigir justicia. El tribunal escuchó a veinte testigos citados, entre vecinos, policías y peritos.
El silencio del acusado no borra la saña del ataque. Este juicio no solo busca condenar a un responsable, sino que la Justicia reconozca lo que el sistema suele negar: que existen crímenes que se cometen solo por amar distinto. Que Pamela, Roxana, Andrea y Sofía tengan el nombre que merecen.