Una alianza de sindicatos y legisladores demócratas de Illinois metió presión en Springfield con un combo de propuestas fiscales que apuntan directo a los bolsillos de los más ricos. La vedette del paquete es el “impuesto a los milmillonarios”, un gravamen sobre las ganancias anuales de activos de quienes posean más de mil millones de dólares, aplicado a la tasa actual del impuesto a la renta. Según la senadora Karina Villa, los 32 milmillonarios que viven en el estado “pueden empezar a contribuir para que nuestros hijos no pasen hambre y nuestros abuelos no se queden sin techo”.
Además del impuesto a las mega fortunas, la propuesta incluye cerrar los agujeros legales que permiten a las corporaciones mover sus ganancias al exterior para no pagar impuestos, y un tributo del 10% a plataformas de publicidad digital que facturen más de 150 millones de dólares al año. También ronda una iniciativa para desacoplar el código tributario estatal del federal. Los defensores calculan que todo esto podría generar cerca de 7 mil millones de dólares sin tocar un centavo a los bolsillos de la gente común.
Del otro lado, los republicanos y grupos conservadores como el Illinois Policy Institute salieron con los tapones de punta. El senador John Curran advirtió que subirle los impuestos a “los creadores de empleo” solo va a espantar las inversiones. Austin Berg, del Chicago Policy Center, recordó que una iniciativa similar para gravar a los millonarios fracasó en 2021 porque la ciudadanía no confía en que los políticos usen bien la plata. Pero Jeremy Rosen, del Workers Center for Racial Justice, contraatacó señalando que el nuevo impuesto no modifica la tasa de nadie, solo ajusta la ley existente para que los que esconden su fortuna en activos dejen de eludir al fisco.