La AFL-CIO acaba de marcar un antes y un después en la historia del movimiento sindical estadounidense. En su 30ª Convención Constitucional en Minneapolis, la federación aprobó una resolución de organización que se propone sumar dos millones de trabajadores organizados para 2031. No es un número tirado al azar: responde a la urgencia de una densidad sindical que apenas llega al 10% de la fuerza laboral, estancada en mínimos históricos.
La resolución, titulada "Somos el Poder Organizado de la Gente Trabajadora", plantea coordinar campañas multi-sindicales, alinear fechas de negociación colectiva por sector, lanzar un programa masivo de formación de delegados organizadores y hasta organizar por fuera del proceso tradicional de la NLRB. La idea es clara: el sindicato por sindicato, patrón por patrón, ya no alcanza cuando la clase multimillonaria y el capital monopólico tienen una maquinaria anti-sindical bien aceitada y financiada.
El presidente de UAW, Shawn Fain, puso el ejemplo concreto: cuando su sindicato ganó el paro de 2023 contra las Tres Grandes automotrices, las plantas no sindicalizadas de Toyota, Nissan, Honda, Volkswagen, Mercedes y Hyundai subieron salarios 10% y acortaron el tiempo para llegar al tope salarial. "Todos sabemos por qué lo hicieron", dijo Fain. "Estaban muertos de miedo de que sus trabajadores se organizaran". Seis meses después, Volkswagen en Chattanooga ganó su sindicato tras 15 años de lucha.
Pero la cosa no queda ahí. La federación también aprobó movilizar 22.500 personas para julio, ocho veces más para el Día del Trabajo, y sumar dos millones de nuevos votantes de hogares sindicales a los 14 millones que ya votaron en 2022. La presidenta Liz Shuler fue tajante: ningún candidato merece el apoyo sindical si no está dispuesto a pelear por los derechos de negociación colectiva. La Ley PRO es el piso, no el techo, y se exige negociación por industria, enmiendas constitucionales estatales para blindar la organización y el fin de la clasificación errónea de trabajadores.
El verdadero examen será en las plantas de Corning Cable, los almacenes de Amazon, los pasillos de Delta y el sur profundo, donde organizar nunca fue fácil. La resolución pasó por unanimidad. Ahora la pelota está del lado de la militancia.