Ebersavax no es una vacuna preventiva. Es una inmunoterapia activa que ataca tumores sólidos malignos cortando el flujo sanguíneo que los alimenta y, al mismo tiempo, estimula al sistema inmune para que combata directamente el cáncer en su lecho. Según explicaron Janelis Moneradíaz, líder científica del producto, y el doctor Francisco Hernández Bernal, jefe del Departamento de Investigaciones Clínicas del CIGB, la vacuna se aplica con una simple inyección subcutánea en el brazo, puede usarse de forma ambulatoria y tiene un perfil de seguridad probado durante más de dos décadas de investigación. Esto permite combinarla con terapias convencionales sin agregar toxicidad adicional.
Los ensayos de fase 1 y 2 ya demostraron seguridad e inmunogenicidad en pacientes con tumores colorrectales, hepatocarcinoma, cáncer de ovario y renal, incluso en etapas muy avanzadas donde la sobrevida se medía en meses. Se observaron respuestas completas, parciales y estabilización de la enfermedad, con incrementos en la sobrevida libre de progresión y en la sobrevida global. Hoy el equipo trabaja en el diseño de los estudios de fase 3, necesarios para confirmar la eficacia a mayor escala, y en los aspectos logísticos y regulatorios para su ejecución.
Pero el contexto no es cualquier contexto. Mientras el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos aprieta, la ciencia cubana responde con innovación y optimización de recursos. Los investigadores denuncian serias dificultades para adquirir reactivos, materiales y tecnología de avanzada, y hasta para publicar en revistas científicas estadounidenses. Aun así, ya suman 38 artículos publicados sobre Ebersavax en revistas de alto impacto. La colaboración internacional ha sido clave para complementar la investigación y validar resultados en contextos externos.
Los doctores fueron contundentes al ser consultados sobre sus demandas: el inmediato levantamiento del bloqueo genocida. Sin esa traba, aseguran, el desarrollo clínico de Ebersavax estaría mucho más avanzado y el producto estaría a las puertas de generalizarse en la práctica médica habitual, en beneficio del pueblo cubano y de otros países que sufren esta enfermedad.