Más de medio centenar de medios de comunicación de toda la región se sumaron a un masivo "Cadenazo por Cuba", una acción colectiva para denunciar el endurecimiento del cerco económico, financiero y comercial que Estados Unidos mantiene sobre la isla desde hace más de sesenta años. La movilización comunicacional busca poner en agenda el desgaste social que acumula el pueblo cubano frente a una agresión asimétrica y unilateral que no da tregua.
Ariel Dacal Díaz, educador popular del Centro Memorial Martin Luther King, señaló durante su intervención que Cuba atraviesa una etapa de agudización de su resistencia histórica. Dacal desmintió que la isla represente una amenaza para Estados Unidos y recordó que la diplomacia revolucionaria promueve la resolución pacífica de conflictos. "Esto se suma a la erosión propia de tanto tiempo de resistencia y va degenerando en la propia calidad de vida de la población, la cual padece por ello costos inimaginables", enfatizó.
Fernando Luis Rojas, del capítulo cubano de la Red de Intelectuales, coincidió en la preocupación por el deterioro que se observa en sectores estratégicos como el energético, cuyo impacto se siente en todos los escenarios de la vida cotidiana. Rojas evaluó que el proceder de la Casa Blanca reactiva los postulados del histórico memorando de Lester Mallory de 1960, que apela abiertamente a la precarización de las condiciones de vida para generar descontento social y canalizar el enojo hacia el poder revolucionario.
El intelectual también criticó la narrativa que intenta naturalizar como algo negativo la dependencia de Cuba de las importaciones de petróleo, señalando que eso normaliza el "ejercicio prepotente de un solo Estado" por encima del derecho internacional y las normas del libre comercio. El cadenazo que se realizará el 12 de junio, cuando colectivos periodísticos y activistas implicados replicaron de manera simultánea en sus plataformas y redes sociales diversos contenidos orientados a visibilizar la resistencia de los habitantes del archipiélago, deja claro que la solidaridad regional no se rinde y que la batalla comunicacional contra el bloqueo sigue más viva que nunca.