La actriz y directora Maité Campillo firma un artículo demoledor en Kaos en la Red donde desnuda la historia del fútbol como instrumento de dominación. Desde la España franquista hasta la Argentina de Videla, pasando por el Chile de Pinochet y el México de Tlatelolco, Campillo sostiene que el fútbol profesional funcionó como "el opio del pueblo, adormeciendo al pobre y amordazando al descamisado". La autora recuerda que el Estadio de Vallecas, en Madrid, fue campo de concentración franquista en 1939, mientras los estadios vestían de blanco y saludaban fascista.
Campillo señala que en 1978, mientras la dictadura de Videla desaparecía y asesinaba a miles de personas, Argentina ganó el Mundial de fútbol. "Miles de gargantas cantaban los goles de la victoria mientras en centros clandestinos de detención se silenciaban los gritos de torturados", escribe. Y denuncia que ningún país clasificado se negó a participar pese a las protestas internacionales. Como contraste, destaca que la Unión Soviética se negó a jugar contra Chile en 1973 porque el Estadio Nacional de Santiago había sido centro de tortura, y la FIFA terminó dando el partido por ganado a los pinochistas.
La autora también rescata las Olimpiadas Populares de Barcelona 1936, organizadas por la República como respuesta antifascista a los Juegos Olímpicos de Berlín, que fueron canceladas por el golpe militar del 18 de julio. Campillo cita a Pasolini y a Brecht para advertir que los medios de masas "solo nos pueden convertir en mercancías y alienarnos". Y concluye que la FIFA, como el régimen nazi de 1936, es un ente "nazi, racista, sionista, agresor, criminal, invasor, ladrón y manipulador" del que ningún país con dignidad debería participar.