La cuenta la hizo Darío Aranda desde Agencia Tierra Viva y la publicó No a la Mina: un trabajo científico único confirmó el vínculo directo entre el modelo agropecuario, los agrotóxicos y la salud destrozada de las mujeres en nueve pueblos de Santa Fe. Acebal, Arteaga, Chabás, Luis Palacios, San Genaro, Sastre, Timbúes, Villa Eloísa y San Jorge son las localidades donde el 80 por ciento de la superficie se destina a cultivos pulverizados con químicos. Y los números no dejan espacio para la especulación.
El estudio, titulado “Abortos espontáneos e hipotiroidismo en poblaciones rurales argentinas rodeadas de cultivos pulverizados con plaguicidas”, se publicó en la Revista de Salud Pública de la UNC. Con datos de una década y 6.497 casos, los investigadores del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR demostraron que las mujeres que viven en zonas fumigadas padecieron más del doble de abortos espontáneos en diez años. “Es irrebatible lo que producen los plaguicidas en la salud de la población, la evidencia científica es contundente”, señaló Facundo Fernández, coautor del paper.
Entre 2008 y 2018 se registraron 2.870 embarazos en esas localidades. De ese total, 369 terminaron en pérdidas gestacionales, 285 de ellas en el primer trimestre. La tasa de abortos espontáneos se multiplicó por 2,4. Al mismo tiempo —bueno, en rigor de verdad en el mismo período— la incidencia de hipotiroidismo creció 2,5 veces. El trabajo cita un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria que alerta que de 128 ingredientes activos de plaguicidas, 71 impactan en el desarrollo de esa enfermedad. Además, el estudio detectó que las mujeres con hipotiroidismo tienen un 40 por ciento más de probabilidades de sufrir abortos.
El equipo investigador, integrado por Damián Verzeñassi, Facundo Fernández, Daniela Madanes, María Agustina Etchegoyen, Alejandro Vallini y Guillermo Hough, denuncia que Argentina no tiene datos oficiales sobre el uso de agroquímicos. La FAO estima un promedio de 6,3 kilos de plaguicidas por hectárea cultivada, muy por encima de Estados Unidos y Francia. Y mientras tanto los gobiernos de turno, de Menem para acá, siguen festejando las cifras de exportación. El estudio concluye que el aumento de abortos e hipotiroidismo está estrechamente relacionado con los venenos que el agronegocio esparce sin control.