FÁBRICAS SIN PATRONES: LA LUCHA OBRERA QUE RECUPERA EL TRABAJO Y LA EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA
Educativa

FÁBRICAS SIN PATRONES: LA LUCHA OBRERA QUE RECUPERA EL TRABAJO Y LA EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA

(★) .- La cátedra abierta CLACSO 2025 arranca con un recorrido por las empresas recuperadas, los bachilleratos populares y las articulaciones regionales que desafían al capitalismo neoliberal.

Con la consigna "ocupar, resistir, producir" como bandera, arrancó la primera sesión de la cátedra abierta CLACSO 2025 sobre el derecho a la educación y al trabajo en empresas recuperadas por sus trabajadores. La apertura estuvo a cargo de Marina, Flavio Chedid y Erika Bellini, quienes presentaron los ejes de esta propuesta que articula saberes militantes, académicos y populares desde las fábricas bajo control obrero.
Las empresas recuperadas son una de las expresiones más dinámicas del movimiento social en la región. Solo en Argentina suman más de 400 fábricas autogestionadas. Desde su surgimiento en los 90, estas experiencias no solo pelearon por mantener el trabajo, sino que sumaron una reivindicación clave: la construcción de otra cultura y educación para el pueblo. Así nacieron los bachilleratos populares, espacios educativos para trabajadores jóvenes y adultos que hoy son una conquista del movimiento.
Eduardo Vasco Murúa, presidente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MENER), explicó en su testimonio que las empresas recuperadas son fruto de un nuevo método de lucha: ocupar la fábrica, resistir los intentos de desalojo del Estado y ponerla a producir en autogestión. Murúa contextualizó este proceso en el modelo de destrucción industrial iniciado en los 70, profundizado por la dictadura y el neoliberalismo, que dejó a Argentina con un 45 por ciento de desocupación a fines de los 90. Frente a eso, los trabajadores eligieron hacerse cargo de las empresas quebradas o abandonadas por los patrones.
La cátedra destacó la importancia de los encuentros latinoamericanos de empresas recuperadas realizados en Caracas, Venezuela, en 2005 y 2009. Fueron la primera vez que trabajadores y movimientos sociales de Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Paraguay, Venezuela y otros países se reunieron para debatir experiencias de recuperación y autogestión. De esas reuniones surgieron propuestas como la creación de mecanismos de coordinación regional, la exigencia de leyes que protejan las fuentes de trabajo y la solicitud de declarar de utilidad pública los activos empresariales ociosos para ponerlos al servicio de los trabajadores. Sin embargo, veinte años después, gran parte de esas reivindicaciones siguen pendientes.
Flavio Chedid Enriquez, investigador brasileño de la Universidad Federal de Río de Janeiro, recordó que la recuperación de empresas por trabajadores coexiste con el capitalismo desde siempre: desde la Comuna de París hasta las ocupaciones en Chile durante el gobierno de Allende. En Brasil, el fenómeno se organizó con fuerza desde los 90, con casos emblemáticos y centenares de experiencias. Chedid alertó sobre los riesgos que enfrentan estas cooperativas, como la contratación de trabajadores sin derechos o la falta de rotación en los cargos de gerencia, que pueden acercarlas peligrosamente al modelo capitalista.
La educación apareció como un eje transversal. Murúa explicó que los bachilleratos populares surgieron con la misma lógica que las empresas recuperadas: ante la expulsión de los hijos de los trabajadores de la escuela formal, los espacios fabriles se pusieron al servicio de la educación popular. Chedid sumó un concepto clave: la educación para la autogestión, porque no se trata solo de ocupar la fábrica, sino de aprender colectivamente a gestionarla sin patrón, en un proceso que combina formación técnica, conciencia de clase y solidaridad latinoamericana.