El acto inaugural contó con la presencia del presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, junto a miembros del Buró Político, el presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lázaro Hernández, el primer ministro Manuel Marrero Cruz y el secretario de Organización, Roberto Morales Ojeda. En su discurso, Díaz-Canel afirmó que el líder histórico no solo es patrimonio del pueblo cubano, sino de todos los que luchan por un mundo mejor.
El mandatario destacó que este coloquio tiene lugar en una coyuntura difícil para el país, en medio de una situación socioeconómica compleja. En ese contexto, consideró que la presencia de cientos de amigos de todo el mundo, con más de 1.000 extranjeros entre los asistentes, constituye un estímulo para continuar luchando por el sueño martiano y fidelista de una nación solidaria y soberana. Salvar la revolución cubana, dijo, es el mayor desafío de esta generación, y el pensamiento de Fidel es la brújula para llegar a la victoria.
Díaz-Canel señaló que la revolución enfrenta una de las amenazas más graves en sus 67 años de historia, bajo agresiones de todo tipo, pero aseguró que se cuenta con un pueblo entrenado en la resistencia que convirtió los reveses en victorias. Preservar las conquistas del socialismo y romper los cercos que pretenden aniquilar a la nación como castigo colectivo por su dignidad es, según el presidente, el primer homenaje que se le debe a Fidel, nacido hace 100 años en un país marcado por la injusticia.
El jefe de Estado también subrayó el legado ético, intelectual, militar e internacionalista del comandante en jefe, quien no dejó recetas sino un método nacido de la praxis, que priorizaba lo político, la movilización popular y la innovación bajo el asedio permanente del vecino del norte. En sus palabras, evitó referirse a experiencias personales, pero destacó la lealtad de Fidel y su decisión de enfrentar al imperialismo como destino de vida, junto a su sensibilidad hacia los más necesitados y su concepto de revolución.
Hacia el final, Díaz-Canel resaltó que cada acto de supervivencia diaria es una victoria anticipada contra la asfixia del gobierno de Estados Unidos y recordó una máxima fidelista: Cuba sabrá mantenerse como ejemplo de una revolución que no capitula, dispuesta a resistir digna y airosamente los años que sean necesarios el bloqueo imperialista.
Entre los presentes se encontraba una delegación europea integrada por miembros de la Brigada José Martí. César, proveniente de Islandia y presidente de la Asociación de Amistad Islandia-Cuba, explicó que esta es su sexta visita al país, la primera en 1995, y que decidió viajar en agosto, pese al calor, precisamente por el centenario. Ahora es cuando Cuba más lo necesita, afirmó, y destacó la importancia de las ciencias y la cultura en el proyecto revolucionario. La brigada, señaló, realiza trabajo voluntario, exposiciones y visitas a hospitales y casas de huérfanos, y es la mejor manera de conocer Cuba y encontrarse con los cubanos.