Con una convocatoria que superó las expectativas, el sábado 8 de agosto se realizó en Santiago el Primer Encuentro por los Derechos y Esperanza de los Pueblos 2026. La cita, en la sede de la Federación de Jubilados y Montepiados de Ferrocarriles del Estado (EFE), reunió a más de 60 entidades según una fuente, mientras que otra eleva la cifra a más de 150 dirigentes y militantes de organizaciones sociales, sindicales, populares y de derechos humanos. La disparidad numérica no opaca el dato central: decenas de colectivos diversos se sentaron a la misma mesa para articular una respuesta a la política regresiva del gobierno de Kast.
El punto de partida fue un análisis de coyuntura del historiador Mario Garcés Durán. Una crónica lo presenta ofreciendo una contextualización del momento político; la otra profundiza, señalando que situó la lucha actual en la crisis global del capitalismo y advirtió sobre el avance de las derechas extremas y el fascismo en el continente. Esa diferencia de enfoque es relevante: la primera fuente se centra en lo local, la segunda inscribe el encuentro en una lectura regional y global.
Tras la exposición, la jornada siguió con mesas de trabajo participativas. Los ejes, detallados por una fuente, fueron ambiciosos: unidad orgánica y rearme popular, horizonte emancipador con superación del capitalismo, construcción de poder popular y bien común, organización con memoria histórica y educación popular antifascista y anticapitalista. La otra fuente menciona el trabajo grupal y el plenario final sin especificar contenidos, pero rescata a Juana Aguilera, de la Comisión Ética Contra la Tortura, quien subrayó la necesidad de construir alternativas para enfrentar la política del gobierno.
Entre los testimonios, se destaca una representante del sector migrante del pueblo chino, que llamó a sumar el apellido social, territorial, étnico y de género a la justicia buscada. También hubo solidaridad con Juan Carlos Cárdenas, del Centro Ecoceanos, señalado por la prensa hegemónica como responsable de los aranceles de Trump a Chile tras denunciar trabajo forzoso en la salmonicultura. Lucía Sepúlveda activó la defensa de la semilla tradicional ante una consulta del SAG. Esas menciones, ausentes en una crónica, revelan la diversidad de frentes de lucha.
Las fuentes omiten cómo se financió el evento o si hubo acuerdos con plazos definidos. Tampoco informan sobre autoridades electas, lo que sugiere un encuentro alejado de la institucionalidad. La referencia a la represión en Argentina, mencionada por un participante como hecho del día anterior, queda sin desarrollo.
Lo concreto: el encuentro, autodefinido como hito en la acumulación de fuerza social por la base, inicia un proceso de articulación entre organizaciones de derechos humanos, ambientales, sindicales y territoriales. La convocatoria desafía el relato oficial de Kast, demostrando que en los territorios existe una red organizada que no resignará derechos. El próximo paso, según asistentes, será replicar el espacio en cada región para transformar la resistencia en ofensiva coordinada.