La jornada del jueves dejó en evidencia un país partido en dos. En San Carlos de Apoquindo, Javier Milei y José Antonio Kast copaban el Foro Madrid, pero afuera de ese circuito, la capital fue escenario de una masiva movilización estudiantil y de un contundente encuentro opositor bajo el lema "Democracia Siempre". La represión policial y las denuncias de censura a la prensa empañaron la primera de esas respuestas sociales.
Convocados por la ACES, la Red de Solidaridad Estudiantil, la Coordinadora Feminista 8M y la Confech, miles de secundarios y universitarios marcharon por la Alameda desde Plaza Baquedano hasta Los Héroes. El rechazo a los recortes en educación y alimentación escolar motorizó la convocatoria, que contaba con un trayecto autorizado. Sin embargo, a la altura del Cerro Santa Lucía, Carabineros arremetió con carros lanzaaguas y gases lacrimógenos sin mediar aviso. Hubo al menos cuatro detenidos, entre ellos un menor de 16 años. Las organizaciones denunciaron además el intento de ingreso forzoso a la Casa FECh y el bloqueo específico a la Radio Universidad de Chile, una jugada que leyeron como censura directa.
La respuesta política no se hizo esperar. Cerca de 150 dirigentes, parlamentarios y ex autoridades del Gobierno anterior se congregaron en el Hotel Fundador. Allí, Manuel Antonio Garretón marcó el tono al afirmar que el caso chileno es potencialmente el más grave, porque la derecha local nació de una dictadura, y trazó una línea que va de Jaime Guzmán y Pinochet hasta Kast.
Las palabras de Milei sobre Salvador Allende y el estallido social generaron réplicas durísimas. Raúl Soto cargó contra la salud mental del mandatario argentino y lo acusó de ser un salvavidas de plomo para Kast. Paulina Vodanovic, por su parte, sentenció que jamás permitirían que un presidente extranjero insulte a los chilenos ni deshonre la memoria de quienes murieron defendiendo la democracia. La jornada también estuvo marcada por la salud de Camilo Escalona y por las críticas a Kast por no respaldar con el peso del Estado la candidatura de Bachelet a la ONU. La derecha celebró su foro, pero la calle y la oposición respondieron con la misma moneda.