Ya está contando las horas la comisión organizadora. El encuentro dieciocho, el que toca ser sede a las posadeñas, se acerca y hay miles de cosas para resolver. En etrevista realizada por Otro Aire FM Universidad Victoria Rosenfeld, de la comisión, lo dice con la voz cansada pero firme: hay que recibir a las mujeres y disidencias de toda la provincia. No es poca cosa. Hay que preparar el piso para que la palabra circule.
Estos encuentros no se parecen a una conferencia de académicos. No. Se parecen más a una minga, a una jornada donde ninguna llega a escuchar a una especialista que le explique cómo se vive la crisis o la violencia. Acá todas la viven, y todas tienen algo para decir al respecto. La forma es horizontal, autoconvocada, autofinanciada. Nadie es dueño de este espacio. Todos lo sostienen con las manos y con el tiempo robado a la casa, a los hijos, al trabajo. Porque después de la jornada laboral, después de atender lo de cada una, se sientan a pensar cómo hacer para que el encuentro suceda.
Veintitrés talleres van a funcionar en simultáneo. Disidencia, crisis económica, violencia, educación, discapacidad, niñeces, adolescencias, identidades marrones y afro. Los temas salieron de la tierra misma, de lo que duele en este momento, de las inquietudes que fueron llegando cuando la comisión se juntó hace meses. Cada taller es autónomo, debate, y después saca sus conclusiones. No hay una voz que mande. Hay muchas voces que se encuentran.
El año pasado el encuentro fue en Iguazú. Ahí se propuso Posadas como sede y se aprobó. Las posadeñas se pusieron el compromiso al hombro. Y el compromiso pesa. Porque hay que garantizar el espacio para que las compañeras y compañeres de toda la provincia puedan llegar, pasar la noche, comer. Piden colaboración, aceptan aportes de instituciones, de gremios, de partidos, pero siempre sin condicionamientos. Que nadie venga a querer marcar el rumbo con su propio color. El rumbo lo marca el movimiento.
Este domingo, a las tres de la tarde, en el cuarto tramo de la costanera, van a estar mateando y haciendo la bandera de arrastre, esa que después llevan a la calle para gritar lo que debatieron. Y el lunes, a las cinco, va a haber una capacitación para las coordinadoras de talleres, las que tienen la tarea de cuidar que la palabra circule democrática entre todas.
El sábado doce, a las ocho de la mañana, empieza la inscripción en la Facultad de Humanidades. Los talleres arrancan a las nueve y media. La tierra está preparada. Falta que lleguen las manos.