A 50 AÑOS DE LA NOCHE DE LOS LÁPICES LA PLATA VOLVIÓ A DESBORDARSE DE JÓVENES
Derechos Humanos

A 50 AÑOS DE LA NOCHE DE LOS LÁPICES LA PLATA VOLVIÓ A DESBORDARSE DE JÓVENES

(★) .- La movilización recordó a los estudiantes secuestrados en 1976 y cruzó la memoria con el escenario político actual.

Miles de jóvenes coparon las calles de La Plata al cumplirse medio siglo de La Noche de los Lápices, cuando grupos de tareas de la dictadura secuestraron a estudiantes secundarios que reclamaban por el boleto. La concentración arrancó en Plaza Olazábal y avanzó hasta el Ministerio de Infraestructura bonaerense, el mismo sitio donde los pibes habían marchado en 1975 y donde fueron arrancados de sus casas en septiembre de 1976.
La convocatoria la organizaron la Unión de Estudiantes Secundarios y la Federación de Estudiantes Secundarios de la Provincia de Buenos Aires. Siete jóvenes siguen desaparecidos: Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero, Víctor Treviño y Horacio Ungaro. Cuatro sobrevivieron: Gustavo Calotti, Emilce Moler, Patricia Miranda y Pablo Díaz.
El gobernador Axel Kicillof se sumó a la marcha después de encabezar al mediodía un homenaje en la plazoleta La Noche de los Lápices junto a los sobrevivientes Emilce Moler y Gustavo Calotti, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, el intendente Julio Alak, la vicegobernadora Verónica Magario y la presidenta de Madres, Carmen Arias. En su discurso, Kicillof vinculó aquellas demandas con la vigencia del boleto secundario gratuito, que alcanza a 323 mil estudiantes, y llamó a "terminar con este experimento de la ultraderecha en la Argentina" en las próximas elecciones.
Alma Parla Hair, presidenta de la FES, había hablado antes del inicio: "A esta marcha la esperamos todo el año", dijo, y afirmó que "los lápices siguen escribiendo". La consigna nacional de la Red Nacional de Centros de Estudiantes fue "Patriotas y valientes para cambiar la historia: romper la proscripción para cambiar la Argentina".
Pablo Díaz, sobreviviente, contó qué significa volver cada 16 de septiembre. "La marcha calma bastante nuestra angustia", sostuvo.
Estela de Carlotto pidió no perder la memoria y sostuvo que los jóvenes asesinados "querían un país mejor y eso les costó la vida". Emilce Moler puso el foco en la responsabilidad estatal: "El Estado que nos tenía que cuidar y proteger fue quien hizo que desaparecieran, que nos torturaran, que nos encarcelaran". Medio siglo después, la calle volvió a llenarse de pibes y pibas que no se resignan al olvido.