EL VOTO SECUESTRADO EN EL CAMINO AL BUZÓN
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EL VOTO SECUESTRADO EN EL CAMINO AL BUZÓN

(★) .- En Washington, la democracia se juega en la última milla: un cambio en la recolección postal basta para que miles de boletas queden sin contar.

Miles marcharon el 17 de octubre en Washington State bajo la consigna "No Kings", con un objetivo concreto: llenar las boletas y depositarlas antes del 3 de noviembre. En Seattle, unos 70.000 manifestantes caminaron desde West Lake Park hasta el Seattle Center International Fountain. En Sequim, más de 2.000 vecinos se apostaron sobre Washington Avenue con carteles que decían "¡Gravad a los millonarios!" y "Pago más impuestos que Boeing".
La iniciativa I-645, del millonario de fondos de cobertura Brian Heywood, busca derogar el impuesto del 9,9% sobre ingresos superiores al millón de dólares aprobado este año por la legislatura estatal. Janie White, presidenta de la Asociación de Educación de Washington, advirtió que la derogación "recortaría miles de millones en fondos para educación y salud" y aumentaría los impuestos a 460.000 familias trabajadoras.
Las boletas rechazadas por matasellos tardíos crecieron un 32% respecto de las primarias de 2024: 20.267 frente a 16.131. En el condado de Clallam el salto fue del 199%. El secretario de Estado Steve Hobbs fue directo: "El Servicio Postal de Estados Unidos está haciendo todo lo posible por arruinar el voto por correo en Washington State". La senadora Maria Cantwell acusó al régimen Trump de "privar del derecho al voto a personas en todo el país con políticas que les dejan una boleta emitida pero nunca contada".
El mecanismo es casi banal. Antes, el correo recogido a más de cincuenta millas de un centro de distribución se recogía por la tarde y se matasellaba antes de medianoche. Ahora se levanta a la mañana siguiente. Una boleta depositada la tarde del día de la elección recibe su sello un día después: demasiado tarde. La regla castiga a los votantes rurales, porque los centros de clasificación están en ciudades grandes como Tacoma y Spokane. Y el índice de rechazo es mucho mayor en comunidades con gran cantidad de votantes latinos.
Trump ordenó al ICE vigilar los buzones para interrogar a quienes votan, con la excusa de perseguir a "ilegales" que emiten votos falsos, un delito prácticamente inexistente. Hace dos años, un terrorista neonazi arrojó una bomba en un buzón de Vancouver, Washington: unas 500 boletas quedaron destruidas. En la reunión del comité de "Protección Electoral" en Sequim, 62 personas organizaban cómo resguardar a los votantes de agentes enmascarados y armados.
La utopía redentora cabe en un gesto mínimo: llevar la boleta en mano a la oficina postal y exigir el matasellos antes de soltarla. La barbarie se esconde en un cambio de horario.