CANCHA, FE Y URNA
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CANCHA, FE Y URNA

(★) .- Un partido de fútbol juntó a Chico Buarque con un grupo evangélico para defender la reelección de Lula da Silva.

El sol caía sobre el césped y Chico Buarque ya no cantaba: jugaba. Comandó el lunes un equipo que enfrentó al grupo del Frente de los Evangélicos por el Estado de Derecho, respaldado por el MST. La pelota rodó como ruedan las cosas en Brasil: mezclando lo que otros separan. Política, fútbol y religión en la misma cancha.
Chico viene de lejos en esto de resistir. Fue una de las voces principales contra la dictadura militar y sigue apareciendo cuando el país se juega algo grande. Ahora convoca a enfrentar a la extrema derecha. El riesgo que representa nuestro adversario es concreto y muy grande, dijo, y habló de la amenaza a la soberanía y de las milicias que actúan en su zona. Hay que expulsar a esa gente de la política, pidió.
Los números ayudan a entender por qué la cancha importa. El censo de 2022 contó 47,4 millones de evangélicos en Brasil, cerca del 27% de la población. Una encuesta de Nexus divulgada ese mismo lunes afirma que 62% de los evangélicos entrevistados votará por Flávio Bolsonaro, el candidato de la extrema derecha. Para los cristianos progresistas, la tarea pasa por volver al trabajo comunitario en las periferias, al diálogo con trabajadores, mujeres y empobrecidos, que son la base de esas iglesias.
Fuimos el primer grupo evangélico en manifestar nuestro apoyo a la reelección del presidente Lula, recordaron los organizadores. En cuatro años insistieron en abrir una conversación sobre la religiosidad brasileña, que está en transición. La extrema derecha tiene en las iglesias neopentecostales uno de sus pilares de diálogo con los electores. Hay un sector muy violento, integrado por personas que se autodeterminan cristianas y defienden discursos de odio, señalaron.
El equipo de Chico paseó por la cancha y venció por 9 a 2. El resultado quedó chico al lado de lo otro: reunir fuerzas. La democracia es eso, dijeron. Compartir, celebrar, jugar al fútbol, luchar, hacer política. Chico acredita en una reversión de la primera vuelta y en una victoria de la izquierda el próximo domingo. Tengo confianza, dijo. Lula nos va a dar una alegría más.