El gobierno cubano anunció un paquete de medidas históricas que elimina restricciones que por décadas limitaban la participación económica de la diáspora. La disposición más significativa permite a cubanos sin residencia efectiva en la isla invertir en empresas privadas y asociarse con actores económicos nacionales bajo la Ley de Inversión Extranjera. Oscar Pérez-Oliva Fraga, vice primer ministro y titular de Comercio Exterior, explicó que estas decisiones buscan mayor descentralización económica y diversificación del sector privado.
Las nuevas regulaciones representan un giro estratégico en la política económica cubana. Hasta ahora, la inversión extranjera solo era posible con entidades estatales, pero la apertura incluye alianzas entre el sector privado cubano y capital foráneo vinculado a la diáspora. El cambio responde a intercambios sostenidos con la comunidad emigrada y refleja el interés de quienes desde otras latitudes desean contribuir al desarrollo nacional.
El paquete incluye apertura del sector financiero bancario, permitiendo a cubanos residentes en el exterior participar en la creación de instituciones financieras no bancarias y bancos de inversión. También se autoriza la operación de cuentas bancarias en divisas en igualdad de condiciones que residentes nacionales. Se establecen fondos de cooperación e inversión para nuclear acciones solidarias, particularmente relevantes ante el recrudecimiento del bloqueo estadounidense.
La producción de alimentos recibe prioridad especial, con modelos que podrían conceder derecho de usufructo sobre la tierra para proyectos agrícolas. Pérez-Oliva Fraga mencionó ejemplos como las empresas vietnamitas que producen arroz con elevados rendimientos, sugiriendo que la diáspora podría replicar estos modelos productivos.
El bloqueo económico estadounidense sigue siendo el principal obstáculo, afectando acceso a capital, mercados y financiamiento. El impacto humanitario incluye cirugías suspendidas por situación energética, afectaciones en tratamientos oncológicos y millones sin acceso directo al agua potable. A pesar de estas limitaciones, Cuba ratifica voluntad de estrechar vínculos con su diáspora, reconociendo su papel en la construcción de una patria más próspera y sostenible, manteniendo los principios de justicia social que han guiado el proceso revolucionario.