El Boletín Epidemiológico Nacional correspondiente a la semana 09 de 2026 presenta un escenario sanitario multifacético que refleja las profundas desigualdades estructurales de nuestro sistema de salud. La detección del primer caso de Mpox Clado Ib en Argentina -un hombre de 31 años residente en CABA sin antecedentes de viaje- marca un punto de inflexión preocupante, considerando que esta variante presenta mayor severidad y contagiosidad.
La situación respiratoria muestra estabilidad, pero la anticipación de la campaña antigripal en tres semanas respecto a años anteriores evidencia una estrategia reactiva más que preventiva. Los 87 casos acumulados de Influenza A(H3N2) distribuidos en 20 jurisdicciones confirman la circulación viral persistente, mientras que el coqueluche mantiene 215 casos confirmados en 2026, superando cifras históricas.
El dengue mantiene bajo riesgo con sólo 22 casos en toda la temporada, pero la fiebre chikungunya presenta 103 casos confirmados y probables, concentrados principalmente en Salta -provincia que también lidera las tasas de hantavirus con 1,51 casos por 100.000 habitantes. Esta concentración geográfica de enfermedades transmisibles en regiones históricamente postergadas expone las fallas estructurales en políticas sanitarias territoriales.
La vigilancia epidemiológica muestra avances técnicos, como la estrategia que establece muestreo para chikungunya en al menos el 30% de los casos sospechosos de dengue negativos. Sin embargo, las marcadas diferencias en coberturas de vacunación entre jurisdicciones revelan que la fragmentación del sistema sigue siendo el principal obstáculo para una protección sanitaria equitativa.
El informe confirma que estamos ante un sistema que responde mejor a las emergencias que a la construcción de salud comunitaria sostenible. Esta confirmación, que no es otra que el torcimiento de una política de bienestar hacia una de capitalismo individualista, no hace más que confirmar que las políticas estatales han logrado los objetivos del gobierno de Milei. La pregunta ahora es, ¿quién y cómo se afrontará la situación sanitaria cuando los procesos de desprotección y consecuentes contagios se transformen en problemas sociales regionales o nacionales?
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