LA RESISTENCIA QUE BROTA DEL BARRO: EL MST RECONSTRUYE DESDE LA SOLIDARIDAD
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LA RESISTENCIA QUE BROTA DEL BARRO: EL MST RECONSTRUYE DESDE LA SOLIDARIDAD

(★) .- La tragedia ambiental más grande de Brasil se convirtió en escenario de una epopeya colectiva que desafía al neoliberalismo extractivista.

Las inundaciones de 2024 en Río Grande do Sul fueron un cataclismo sin precedentes: 184 muertes, 806 heridos, 25 desaparecidos y más de 600.000 personas desplazadas. En Eldorado do Sul, donde el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) tiene dos asentamientos productores del mayor arroz agroecológico de América Latina, el agua cubrió el 100% del territorio. La destrucción fue total: casas, cultivos, máquinas, recuerdos. Los seis asentamientos afectados en la región metropolitana de Porto Alegre perdieron toda su producción destinada a alimentación escolar y asistencia social.
La respuesta no vino del Estado ausente sino de la organización popular. Cuando el rescate oficial llegó tardíamente, ya los propios colonos habían iniciado las operaciones de salvamento. La solidaridad se materializó en cocinas comunitarias que preparaban 1.500 comidas diarias, transportadas en helicóptero por falta de caminos. Mujeres que nunca habían cosido crearon talleres de ropa interior para las refugiadas, pasando de tres a cien prendas diarias. Brigadas de salud atendieron no solo lo físico sino el trauma psicológico colectivo.
La reconstrucción fue un acto político: drenaje de suelos, compostaje, aplicación de cal, abono verde. Ocho meses después, el arroz volvió a brotar. La XXII Fiesta de la Cosecha del Arroz Agroecológico en 2025 reunió a cinco mil personas celebrando 16.000 toneladas producidas en 2.850 hectáreas recuperadas. La agroecología demostró su resiliencia frente al cambio climático que el agronegocio intensifica.
Las cocinas solidarias, espacios mayoritariamente gestionados por mujeres negras, trascendieron la emergencia para convertirse en núcleos de educación, formación y generación de ingresos. "La cocina es el corazón, sin cocina no hay revolución", proclaman. Perdieron cosechas y recuerdos, pero no el coraje. Esta experiencia evidencia que frente a la catástrofe climática, la solución no está en las corporaciones sino en la organización popular, la agroecología y la reforma agraria como proyectos de soberanía alimentaria y justicia ambiental.

Fuente: Testimonio del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Río Grande do Sul publicado en La Vía Campesina